Ya no es más barato comprar tabaco en Gibraltar

  1. Cambio histórico en la relación entre España y Gibraltar
  2. Acuerdo del Tratado UE-Reino Unido para Gibraltar
  3. Impacto positivo para los trabajadores transfronterizos
  4. Armonización fiscal y fin del turismo del tabaco
  5. Consecuencias económicas del nuevo régimen fiscal
  6. Retos en la aduana y las infraestructuras comerciales
  7. Antecedentes del conflicto fronterizo y las medidas de control
  8. Desaparición de la verja como cambio histórico

Cambio histórico en la relación entre España y Gibraltar

Una desaparición que marca el mayor cambio en la relación entre España y Gibraltar desde que el Peñón fue cedido al Reino Unido en 1713. La frontera, convertida durante décadas en símbolo del enfrentamiento político, pasó del cierre total ordenado por Franco en 1969 a convertirse ahora en un espacio de libre circulación, culminando un proceso acelerado por el Brexit y años de negociaciones entre la Unión Europea, Londres y Madrid. El nuevo escenario traslada los controles al puerto y al aeropuerto de Gibraltar y abre una etapa inédita de cooperación económica y de movilidad entre ambos lados de la frontera, sin alterar el histórico conflicto sobre la soberanía del territorio.

Acuerdo del Tratado UE-Reino Unido para Gibraltar

Un acuerdo que se enmarca en la firma del Tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido, que regula la nueva relación entre Gibraltar y el espacio Schengen y establece medidas como, además de la eliminación de la verja y de los controles fronterizos terrestres entre La Línea y Gibraltar, la actuación conjunta de las autoridades gibraltareñas y españolas tanto en el puerto como en el aeropuerto; la protección de los derechos de los trabajadores transfronterizos, equiparando sus cotizaciones a las de los residentes; y un nuevo régimen de cooperación en materia aduanera, fiscal, policial, medioambiental y laboral.

Impacto positivo para los trabajadores transfronterizos

Según relatan trabajadores del Grupo Transfronterizo a ECD, el balance de la primera semana es positivo y muestran su satisfacción por la rápida implementación del acuerdo. Aseguran que «ahora los trabajadores pueden ir a su puesto sin controles. Antes tenían que salir de casa una hora antes por si se encontraban colas o incidencias; ahora basta con salir diez minutos antes. Es prácticamente como cruzar una calle».

Armonización fiscal y fin del turismo del tabaco

Uno de los aspectos que más cambia respecto a años atrás es el tabaco, uno de los principales atractivos comerciales de Gibraltar. El Peñón era un destino habitual para muchos fumadores, ya que el precio de una cajetilla podía ser hasta un 30 % inferior al de España. El nuevo tratado reduce esa ventaja al obligar a Gibraltar a aproximar su fiscalidad a la española y limitar la diferencia de precio a un máximo de 0,80 euros o del 15 %, aplicando el límite más bajo. Además, se implanta un impuesto sobre las transacciones comerciales equivalente al IVA. Como consecuencia, una cajetilla básica pasa a situarse en torno a los seis euros, aproximadamente un euro más que antes de la entrada en vigor del acuerdo.

La armonización fiscal pone fin al tradicional «turismo del tabaco», ya que durante años miles de personas cruzaban la Verja atraídas por unos precios muy inferiores a los de España. Con la reducción de esa ventaja, el tratado busca también combatir el contrabando y propiciar un cambio en el modelo comercial del Peñón: el tabaco deja de ser el principal reclamo y el objetivo pasa a ser atraer visitantes por la facilidad para cruzar la frontera, favoreciendo que consuman en comercios, restaurantes y otros negocios de Gibraltar. 

Consecuencias económicas del nuevo régimen fiscal

Fuentes consultadas por ECD cercanas al Peñón indican que «había miedo a que determinados comercios de Gibraltar pudieran verse perjudicados por perder esa ventaja fiscal, pero esa pérdida se está compensando con el incremento de personas que cruzan la frontera». Según explican, actualmente se registran alrededor de 80.000 movimientos diarios entre entradas y salidas, mientras que antes de la retirada de la verja cruzaban la frontera unos 15.000 trabajadores transfronterizos cada día. «Esa mayor facilidad para cruzar está teniendo un impacto muy positivo tanto en el comercio como en la actividad económica».

Retos en la aduana y las infraestructuras comerciales

Aunque el balance de la primera semana sin verja es positivo, el Grupo Transfronterizo advierte de que el principal reto se ha trasladado a la aduana comercial. La implantación del nuevo sistema de la Agencia Tributaria y la falta de experiencia de algunos agentes con los procedimientos de exportación están provocando lentitud en los trámites y colas de camiones. A ello se suma que las infraestructuras y los accesos no están preparados para el aumento del tráfico de mercancías, por lo que consideran necesario adaptar las carreteras y las vías de acceso al nuevo escenario comercial. Pese a ello, confían en que se trata de problemas propios del periodo de adaptación y que se irán resolviendo conforme se desarrolle el acuerdo. Además, la retirada ha coincidido con la Feria de La línea, por lo que según señalan, las infraestructuras actuales no están preparadas para absorber todo este movimiento de mercancías. 

Antecedentes del conflicto fronterizo y las medidas de control

Este grupo, integrado por organizaciones empresariales y sindicales de ambos lados de la frontera, lleva años defendiendo que la verja no podía seguir utilizándose como un instrumento de presión política. En 2013, el entonces ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, endureció los controles fronterizos tras la crisis provocada por el lanzamiento de bloques de hormigón al mar por parte del Gobierno de Gibraltar, una actuación que afectó a los pescadores españoles y provocó colas de hasta siete horas para cruzar la frontera. El Gobierno defendió que se trataba de controles destinados a combatir el contrabando y el fraude, mientras que Gibraltar y el Reino Unido los denunciaron como una medida de presión política. El que fuera jefe de la diplomacia española llegó incluso a plantear una tasa de 50 euros para entrar y salir del Peñón, una propuesta que finalmente nunca llegó a aplicarse. «Se ordenó a la Policía Nacional controlar vehículo por vehículo y llegamos a tener colas de hasta siete horas. Aquello afectó a los gibraltareños, que dejaron de cruzar la frontera con la misma frecuencia, y el comercio sufrió una caída de alrededor del 4 % de la facturación».

Desaparición de la verja como cambio histórico

En esta línea, desde el Grupo Transfronterizo insisten en que la frontera «no podía seguir utilizándose como un instrumento político» y consideran que la desaparición de la verja supone un cambio histórico para la convivencia, la economía y la movilidad entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar.

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