El humo derivado de los grandes incendios forestales no solo no solo deteriora la calidad del aire y aumenta el riesgo de problemas respiratorios o cardiovasculares entre la población. También puede desencadenar intensas crisis de migraña y otros dolores de cabeza que, en muchos casos, requieren de atención médica urgente y se derivan a los servicios hospitalarios. Es la conclusión de un amplio científico estudio realizado en Canadá con más de una década de datos y que, según recoge la revista JAMA Network Open, aporta nuevas evidencias sobre el impacto de la contaminación generada por los incendios en la salud pública y refuerza la preocupación por sus efectos en un contexto de incendios cada vez más frecuentes e intensos.
El trabajo, publicado esta semana, justo mientras España vive una grave oleada de incendios en varios puntos del país, se ha centrado en un análisis de más de 997.701 visitas a urgencias registradas entre 2010 y 2023 en las provincias canadienses de Alberta y Ontario durante las temporadas de mayor riesgo de incendios forestales en el país. Tras estudiar estos datos, los investigadores comprobaron que la exposición a partículas finas de menos de 2,5 micras de diámetro (PM2.5) procedentes del humo de los fuegos forestales se asociaba con un aumento significativo de las consultas por migraña y otros síndromes de cefalea primaria. En concreto, según recoge el análisis, por cada incremento de cinco microgramos por metro cúbico de estas partículas se vio que las visitas a urgencias aumentaban un 6 %.
El humo de los incendios forestales, además de afectar la calidad del aire, puede desencadenar intensas crisis de migraña y otros dolores de cabeza que precisan atención
El incremento observado puede parecer modesto pero, tal y como argumentan los expertos, su impacto es enorme cuando se dan situaciones en las se producen grandes incendios forestales cuyo humo afecta durante varios días a millones de personas. En España, según datos de la Sociedad Española de Neurología, más de cinco millones de personas padecen migrañas y, de estas, más de 1,5 sufren dolores crónicos de cabeza durante 15 días o más al mes. En total, las estimaciones más recientes sugieren que este fenómeno afecta a casi el 12% de la población española. Según este estudio canadiense, gran parte de este colectivo podría verse ahora expuesto a un agravamiento de su condición debido al humo de los incendios que ya se hace sentir en gran parte de la península.
Posibles explicaciones
Para Robert Belvís, jefe clínico de la Unidad de Cefaleas y Neuralgias del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), los resultados de este trabajo son sólidos y encajan con la evidencia científica acumulada durante los últimos años. Desde el punto de vista biológico, Belvís considera que existe una explicación plausible para esta asociación. «El humo porta probablemente partículas capaces de activar el sistema trigeminovascular, que es el principal sistema que activa los dolores de cabeza», señala el especialista en declaraciones al Science Media Center España tras la publicación de este trabajo que, según el doctor, «es importante para los servicios de urgencias en países como el nuestro, en el que los incendios son una lacra estival».
El humo porta probablemente partículas capaces de activar el sistema trigeminovascular, que es el principal sistema que activa los dolores de cabeza
Algunos especialistas como Pablo Irimia, neurólogo especialista en cefaleas de la Clínica Universidad de Navarra, sugieren que este incremento de las migrañas asociadas a grandes incendios forestales podría no deberse únicamente a la contaminación atmosférica. «La inhalación de estas partículas podría ser un desencadenante de crisis intensas de cefalea, pero también el propio contexto del incendio podría aumentar la ansiedad de las personas y favorecer la aparición de una crisis más intensa de lo habitual«, apunta el científico que, en este sentido, considera que vivir un incendio forestal de cerca supone una situación de gran estrés y ansiedad que, por sí misma, puede desencadenar crisis de migraña o hacer que personas con cefaleas habituales perciban sus síntomas como más intensos y acudan al hospital.
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