Me permito la licencia de abrir esta tribuna con un mensaje. Se lo mando directamente, con acuse de recibo, a los distintos “maltratadores” de Pau Cubarsí y Eric García. Existen y andan, más o menos, fichados. No dudaron de Pau y Eric. Perpetraron algo mucho peor: les catalogaron de centrales malos, a las primeras de cambio. Es decir, tratándose de dos superdotados, dos chavales prodigio – Cubarsí, especialmente – y dos ganadores, como se viene demostrando, les faltaron al respeto. Tal vez, no había aún motivos para encumbrarles, pero desde luego, no los había tampoco para tratar de hundirles, que en eso anduvo el intento. Todavía están a tiempo de pedir perdón. No lo harán. El ridículo es demasiado espantoso como para reconocerlo.
Pau y Eric son campeones olímpicos y del mundo. Lo bordaron en Paris 2024 primero y cerraron ambos la prórroga en la final de Nueva York. Cubarsí, tras un torneo antológico, protagonizó la acción defensiva del torneo; Eric entró en el tiempo extra por Laporte y degustó la recompensa a una progresión memorable en los dos últimos años. De Pau llegué a escuchar que llevaba diez minutos en primera como para ir a la selección. Un latiguillo que ya se usó para ensuciar la premiére de Gavi. Eso y que iba por De La Peña, su representante, amigo y también agente de Luís Enrique. La exhibición del andaluz en Milán, en la Nations, fue sonrojante para sus críticos. De Eric, que no valía. Lento, blando y anticompetitivo. Mientras, pedían a Nacho primero. Y, por supuesto, ninguna duda sobre Huijsen, hasta que el Madrid y la presión se lo comieron. Un manual de sobras conocido, desmentido, una y otra vez, por los números, cada vez más evidentes.
Los dos goles más importantes de la historia del fútbol español proceden del Camp Nou. Uno de ellos, Andrés Iniesta, forjado en casa desde los trece años. En 2010, ocho del Barça. En 2026, ocho más. Un imberbe de Estanyol, mejor joven. Del Barça. El estilo, por más que lo nieguen, bajo el manto y la influencia de La Masia. ¿Alguien puede entender las tres eurocopas y los dos mundiales de la selección en estas dos décadas sin el Barça? Sólo el antibarcelonismo. Ese que se quejaba el domingo del césped seco del Metlife, del antifútbol de Argentina y se llenaba la boca con el modelo futbolístico de la Roja. Exactamente el mismo que mataba a Xavi por señalar el césped de Getafe, ponía en valor los métodos de Bordalás y mandaba irónicamente a los culés a Canaletas para celebrar que habían dado 700 pases. Eso sí, si el Madrid pasa ante el City colgado del travesaño en el Ettihad, “el arte de defender”. Titular en portada. Tenemos una suerte: nos conocemos el sainete hasta el último acto.










