Cerrando bocas en Nueva York

Me permito la licencia de abrir esta tribuna con un mensaje. Se lo mando directamente, con acuse de recibo, a los distintos “maltratadores” de Pau Cubarsí y Eric García. Existen y andan, más o menos, fichados. No dudaron de Pau y Eric. Perpetraron algo mucho peor: les catalogaron de centrales malos, a las primeras de cambio. Es decir, tratándose de dos superdotados, dos chavales prodigio – Cubarsí, especialmente – y dos ganadores, como se viene demostrando, les faltaron al respeto. Tal vez, no había aún motivos para encumbrarles, pero desde luego, no los había tampoco para tratar de hundirles, que en eso anduvo el intento. Todavía están a tiempo de pedir perdón. No lo harán. El ridículo es demasiado espantoso como para reconocerlo.

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