Mavi García ha construido una trayectoria poco convencional que la ha llevado a convertirse en una de las grandes referentes del deporte español. Antes de competir entre las mejores ciclistas del mundo, pasó por el patinaje artístico, el atletismo y el duatlón. Trabajó durante doce años en una empresa de venta de maquinaria de hostelería antes de tomar una de las decisiones que cambiaron su vida por completo: pedir una excedencia para apostar por el ciclismo profesional cuando tenía 28 años.
Aquella decisión marcó el inicio de una trayectoria extraordinaria. «Creo que nunca es tarde para intentar lo que queremos hacer», afirma Mavi García. Con esfuerzo, constancia y una dedicación absoluta, la mallorquina ha logrado abrirse paso hasta la élite internacional, participando en dos Juegos Olímpicos —Tokio y París— y firmando algunos de los mejores resultados del ciclismo español. Su sexto puesto en París 2024, que le valió un diploma olímpico, ocupa un lugar especial en su memoria. «Fue una experiencia que, de principio a fin, creo que va a ser inolvidable», recuerda la deportista. De aquella cita olímpica conserva una imagen imborrable: «No había visto tanta gente junta en mi vida, y escuchabas gritar a la gente de una manera que parecía que te empujaban con los gritos».
«Creo que la clave es no parar y no dejar de intentar ser mejor todos los días»
Un referente para otras deportistas
Sin embargo, detrás de los éxitos deportivos hay un trabajo que va mucho más allá de las horas sobre la bicicleta. Entre entrenamientos, sesiones de gimnasio, trabajo de movilidad, alimentación y descanso, el alto rendimiento ocupa prácticamente las veinticuatro horas del día. «Creo que la clave es no parar y no dejar de intentar ser mejor todos los días», explica Mavi García, una forma de entender el deporte que refleja la exigencia con la que afronta cada temporada.
Pero si hay algo que define su figura es el ejemplo que representa para las nuevas generaciones. Cuando ella comenzó, apenas existía visibilidad para el ciclismo femenino y encontrar referentes era complicado. «Había visto algo del ciclismo masculino, pero no teníamos mucha posibilidad de ver ciclismo femenino, entonces no tenía ningún referente», recuerda. Saltando a otra disciplina, su gran inspiración fue Rafa Nadal, un ejemplo de esfuerzo y perseverancia que siguió durante toda su carrera.
Hoy ese escenario ha cambiado por completo. El crecimiento del deporte femenino ha permitido que miles de niñas se vean reflejadas en deportistas como ella. Y Mavi es plenamente consciente de la responsabilidad que eso supone. «Estoy intentando ayudar a las chicas que van subiendo», explica. La mallorquina acompaña y comparte su experiencia con las jóvenes ciclistas porque sabe lo importante que es contar con alguien que ya ha recorrido ese camino. «Ayuda mucho ver a una persona que te dé consejos, que sepa por lo que estás pasando cuando lo pasas mal y que te sepa apoyar en esos momentos».
Mavi García / Cedida
La importancia de contar con apoyo
Precisamente esa cadena de referentes resulta fundamental para seguir impulsando el deporte practicado por mujeres. Cuanta mayor visibilidad tienen las deportistas, más niñas encuentran un espejo en el que mirarse y más posibilidades existen de que nuevas generaciones se animen a practicar deporte. El compromiso de empresas como Iberdrola ha sido determinante. La compañía lleva años impulsando el deporte femenino, apoyando a federaciones, competiciones y deportistas de disciplinas muy diversas, muchas de ellas con escasa visibilidad mediática. Una apuesta que ha contribuido a que cientos de mujeres puedan desarrollar sus carreras deportivas y a que el deporte femenino gane mayor visibilidad.
Como embajadora de Iberdrola, Mavi García conoce de primera mano el valor de ese respaldo. «Es un privilegio porque ves las ayudas que le dan a deportes bastante minoritarios», destaca. La ciclista pone el foco especialmente en aquellas disciplinas que todavía cuentan con menos recursos y cuya supervivencia depende, en muchos casos, del apoyo de entidades comprometidas. Mavi García resume la importancia de ese compromiso: «El deporte femenino está creciendo mucho y también es gracias a este tipo de apoyos que les dan más visibilidad. Hay que estar muy agradecida a las empresas que invierten en nosotras». Porque detrás de cada patrocinio no solo hay una ayuda económica. Hay oportunidades, referentes y futuros que empiezan a construirse, pero necesitan encontrar puertas abiertas para poder desarrollarse.













