Las imágenes hacen pensar de inmediato a George Floyd, pero la escena ha sucedido esta vez en el sur de Europa. Un hombre —un mozo de almacén de 43 años de origen marroquí, llamado Abderrahim Fakir— yace boca abajo sobre el asfalto de la Via Svevo, en el barrio boloñés del Pilastro. Tiene las manos esposadas a la espalda y dos agentes lo inmovilizan contra el suelo. En el vídeo grita, desesperado: «Basta, ayuda». La agonía se prolonga durante unos cinco minutos, según quienes han analizado el metraje segundo a segundo. Fakir, que llegó a Italia con siete años y nunca más se marchó, sufrió allí mismo el lunes una parada cardiorrespiratoria letal. Cuando los sanitarios lograron intervenir, solo pudieron certificar que ya no había nada que reanimar.
Ha sido la mecha que ha prendido la rabia de unas protestas que empezaron el mismo lunes y han continuado hasta la madrugada de este martes. La chispa que generó primero una profunda indignación, se tradujo luego en una masiva movilización en las calles de Bolonia y derivó, horas más tarde, en una batalla campal en el centro histórico de esta ciudad (habitualmente muy tranquila) entre inconformes y policías, con un balance de decenas de heridos y graves destrozos a diversos edificios.
Alcalde vs policías
Una situación que ha mostrado las dos caras de una urbe fracturada, según el propio alcalde de la ciudad, el progresista Matteo Lepore. Por un lado, la marcha pacífica de la Piazza del Nettuno, promovida por la familia del fallecido. «No estamos aquí para pedir odio ni venganza, sino verdad, justicia y respeto», clamó desde allí la sobrina de la víctima, Yossra Fakir. Por otro lado, la versión de los sindicatos policiales —en particular, la Asociación Nacional de Funcionarios de Policía (ANFP)—, que han puesto el foco en los disturbios, denunciando escenas de «guerrilla urbana» y arremetiendo contra Lepore por, dijeron, arropar implícitamente las marchas.
El choque ha saltado así también a la primera línea política. La primera ministra, Giorgia Meloni, ha tachado de «inaceptable» la violencia desatada contra los agentes y ha pedido investigar lo ocurrido “sin prejuicios”, mientras que su vicepresidente, Matteo Salvini, ha acusado a la oposición de alimentar de forma “irresponsable” un clima de odio contra la policía.
Modelo ICE
El trasfondo de esta tensión callejera radica en que los organizadores de las marchas denuncian que Italia camina hacia un «modelo ICE» —en alusión al polémico cuerpo de inmigración estadounidense— propiciado por el reciente blindaje legal a las fuerzas de seguridad promovido por el Ejecutivo.
En este clima, el portavoz del Partito Democratico en el Senado, Francesco Boccia, ha reclamado «inmediata claridad» para anteponer la verdad a la propaganda, mientras periódicos internacionales como The New York Times rescataban directamente el fantasma de George Floyd. «En Italia no existe un modelo ICE; aquí nadie está por encima de la ley», han replicado los ministros de Interior y Justicia, Matteo Piantedosi y Carlo Nordio,
Suscríbete para seguir leyendo













