Más madera. El Atlético de Madrid sigue con su estrategia y ha citado a Julián Álvarez a los entrenamientos de pretemporada para el próximo 10 de agosto. El club colchonero da las mismas vacaciones a todos los futbolistas que estuvieron en la final del Mundial, por lo que el delantero deberá regresar al trabajo el mismo día que los españoles Llorente, Pubill, Baena y Grimaldo y sus compatriotas Molina, Giuliuano, Musso y Almada, aunque éste último estaría cerca de irse al River Plate. El conjunto colchonero quiere dar máxima normalidad ante su clara intención de no vender Julián en este mercado de verano, sobre todo, al Barça.
El pulso entre las tres partes -Atlético, Barça y jugador- es total. En el conjunto rojiblanco ya no cabe ninguna duda de que el futbolista y su entorno van de la mano con el club blaugrana, pero creen que la razón está de su parte ya que Julián tiene suscrito un contrato hasta el 2031 y con una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Ese es el precio por el que dejarían salir al futbolista salvo que el conflicto vaya a más y las cosas se tensen.
Según apunta ‘Marca’, el futbolista ya conoce la fecha de su retorno a la disciplina del Atlético y habrá que ver los pasos que da y si, también, el Bará acaba retirando su oferta hacia el Atlético de Madrid. La propuesta, de 100 millones de euros, es insuficiente para los colchoneros pero en el Barça insisten en que es definitiva y no ilimitada, aunque están realizando todos los movimientos posibles para abrir una negociación franca con el Atlético para que todas las partes puedan salir beneficiadas. Hay muchos movimientos entre bastidores, pero por ahora no se avanza y Julián está comenzando a impacientarse.
El argentino ya hizo el movimiento que demandaba la operación: pidió irse del Atlético de forma pública y dejó bastante claro, sin decir expresamente el nombre, que desea irse al Barça. Sus palabras levantaron mucho revuelo y fueron un ante y un después en la postura de todas las partes. El club colchonero optó por contestar a través de su consejero delegado, Miguel Ángel Gil Marín, y el presidente del Barça, Joan Laporta, dejó claro que un club de elite no puede retener a un futbolista a disgusto.
El escenario está bloqueado a expensas del jugador y su entorno. El Barça asegura no moverá ficha mejorando la propuesta, aunque hay aspectos en que sí podrían ir al alza como las variables. Y aquí la clave está en el propio Julián. El argentino ya ha hecho mucho, pero en los próximos días podría hablar de forma contundente para explicar que le prometieron dejarle salir si llegaba una buena propuesta económica. Julián se siente engañado y está dispuesto a forzar la situación para intentar que haya un acuerdo.
Lo que no entra dentro de este escenario, como mínimo por ahora, es que Julián decida ponerse en rebeldía y no acudir a la llamada del Atlético. No va en su carácter y en su profesionalidad, pero todo va a depender también de la postura que tome el Atlético en este tema durante las próximas semanas. Sigue el conflicto.











