Hace sesenta años, Vicente Server Ferrer e Isabel Pérez Costa comenzaron un pequeño negocio de bolsos y capazos en Pedreguer. Lo que nadie podía imaginar entonces es que aquella empresa familiar acabaría convirtiéndose en la marca líder de carros de la compra en España, presente en más de sesenta países y reconocida internacionalmente por haber transformado un objeto cotidiano en un referente de diseño, calidad, sostenibilidad y movilidad urbana.
En el año de su 60 aniversario, Rolser mantiene intacto su carácter familiar y afronta una nueva etapa con la tercera generación al frente. En la actualidad, la compañía está dirigida por Mireia Server y Vicent Server, CEOs de la empresa.
Mireia Server repasa en esta entrevista el valor del legado familiar, la innovación, el arraigo al territorio y la visión de futuro de una empresa que ha demostrado que tradición y modernidad no solo son compatibles, sino que pueden convertirse en una ventaja competitiva.
Sesenta años después de su fundación, ¿qué representa este aniversario para Rolser?
Muchísimo más que una fecha. Es la confirmación de que un proyecto construido desde el esfuerzo, la cercanía y el trabajo bien hecho puede seguir siendo plenamente vigente seis décadas después. Celebramos 60 años, pero no mirando al pasado con nostalgia, sino al futuro con responsabilidad.
Rolser celebra 60 años de historia, innovación y arraigo familiar. / INFORMACIÓN
Detrás de este aniversario hay tres generaciones de una familia, cientos de personas que han formado parte de la empresa y una manera de entender la industria que se mantiene intacta: mejorar cada día sin perder nuestra esencia. Con esta visión, Rolser celebra 60 años con la misma filosofía que la hizo crecer: construir una empresa que perdure en el tiempo.
Rolser nació en un pequeño taller de Pedreguer y hoy es líder del mercado español de carros de la compra. ¿Cuál ha sido la clave para llegar hasta aquí?
Nunca hemos perseguido ser líderes; hemos perseguido hacer las cosas bien. Mi abuela tenía una frase que se repetía constantemente en casa: «Las cosas hay que hacerlas bien y entregarlas a tiempo». Puede parecer sencilla, pero resume bastante bien nuestra filosofía.
Con el tiempo descubrimos que la calidad, la innovación y la constancia generan confianza. Y cuando una marca consigue la confianza de varias generaciones de consumidores, el liderazgo acaba llegando como consecuencia.
Hoy, más del 60 % de los carros de compra que se utilizan en España son Rolser. Es un orgullo, pero también una enorme responsabilidad, porque ese liderazgo hay que ganárselo cada día.
Muchas empresas familiares consiguen crecer, pero muy pocas mantienen su identidad durante tanto tiempo. ¿Cómo se consigue ese equilibrio?
Creo que porque nunca hemos confundido tradición con inmovilismo. La tradición no consiste en hacer las cosas como hace cincuenta años. La tradición está en los valores con los que tomas las decisiones.
Nuestra obligación como tercera generación no es conservar la empresa exactamente igual que la recibimos, sino dejarla mejor preparada para quienes vengan después. Eso implica evolucionar constantemente, profesionalizar la organización, abrir nuevos mercados o incorporar nuevas formas de trabajar sin perder aquello que nos define.
Rolser ha evolucionado mucho más allá del carro de la compra. Hoy habláis de dos grandes universos: In Motion y At Home. ¿Qué hay detrás de esa transformación?
Hay una forma distinta de entender la empresa. Durante muchos años, la gente identificaba Rolser únicamente con los carros de compra. Y es lógico, porque seguimos siendo líderes en esa categoría. Pero con el tiempo nos dimos cuenta de que nuestro verdadero propósito no era fabricar un producto concreto, sino facilitar la vida cotidiana de las personas.

Rolser mantiene en Pedreguer el corazón de su producción. / INFORMACIÓN
Por eso reorganizamos toda nuestra propuesta en dos grandes ámbitos: In Motion, donde acompañamos a las personas en sus desplazamientos cotidianos con nuestros carros y bolsos, y At Home, donde desarrollamos soluciones para el hogar como escaleras o tablas de planchar.
Más que fabricar productos diferentes, lo que hacemos es responder a un mismo propósito desde distintos momentos de la vida diaria.
La innovación aparece constantemente cuando se habla de Rolser. Sin embargo, da la sensación de que vuestra innovación empieza mucho antes del producto.
Totalmente. La innovación no empieza en un departamento de I+D. Empieza observando cómo vive la gente. Cuando cambian los hábitos de consumo, la movilidad urbana o la sensibilidad hacia la sostenibilidad, nosotros tenemos que cambiar también.
Quizá por eso un producto tan cotidiano como un carro de compra ha terminado ocupando espacios donde hace años era impensable. La revista Monocle nos llevó a portada definiéndonos como «héroes de la movilidad urbana»; hemos colaborado con diseñadores como Agatha Ruiz de la Prada y uno de nuestros modelos ha formado parte de la colección del MoMA de Nueva York.

Rolser está presente en más de sesenta países. / INFORMACIÓN
Todo eso demuestra que incluso un objeto cotidiano puede reinventarse cuando se pone a las personas en el centro.
Mientras muchas empresas deslocalizan su producción, Rolser sigue fabricando en Pedreguer. ¿Por qué?
Porque nunca hemos entendido que crecer signifique alejarse de nuestras raíces. Somos una empresa internacional, exportamos a más de sesenta países y contamos con estructuras fuera de España cuando son necesarias. Pero el corazón industrial de Rolser sigue estando en Pedreguer.
Creemos en la industria como motor de desarrollo económico y social. Mantener nuestra producción principal en la Marina Alta significa seguir generando empleo, conocimiento y oportunidades en el territorio que nos vio nacer.
Ese compromiso nunca ha estado reñido con competir a nivel internacional; al contrario, forma parte de nuestra identidad.
En un momento en el que atraer y fidelizar talento es uno de los grandes retos empresariales, vosotros habéis querido celebrar el 60 aniversario poniendo el foco en vuestra plantilla. ¿Qué mensaje queríais transmitir?
Muy sencillo: que ninguna empresa cumple sesenta años gracias a una sola persona. Las empresas familiares solemos poner mucho énfasis en el legado, pero el verdadero legado también lo construyen quienes vienen cada día a trabajar, quienes aportan ideas, quienes resuelven problemas y quienes hacen que el proyecto avance.

El carro de la compra convertido en referente de diseño y movilidad urbana. / INFORMACIÓN
Por eso quisimos que una de las celebraciones más importantes del aniversario estuviera dedicada precisamente a ellos. Nuestro mayor patrimonio no son las instalaciones ni las máquinas; son las personas. Y creo que esa forma de entender la empresa también explica parte de nuestra historia.
Como representante de la tercera generación, ¿qué te gustaría que dijera la cuarta generación dentro de otros sesenta años cuando mire hacia atrás?
Me gustaría que pudiera decir que supimos estar a la altura del legado recibido. No necesariamente porque hayamos construido una empresa más grande, sino porque hayamos sabido mantener aquello que realmente importa.
Vivimos un momento de cambios constantes: tecnología, inteligencia artificial, sostenibilidad y nuevos hábitos de consumo. Todo cambiará. Pero espero que dentro de otros sesenta años siga habiendo algo que permanezca intacto: una empresa que continúe haciendo las cosas con honestidad, que siga innovando para facilitar la vida de las personas y que mantenga el mismo compromiso con su territorio y con quienes forman parte de ella.
Al final, ese es el verdadero sentido de una empresa familiar. No consiste en conservar el pasado, sino en cuidar el futuro.













