La prioridad del eje franco-alemán, en tanto que motor europeo, «es la defensa y la seguridad común, dotarnos de sistemas de alerta precoz y conjugar nuestras fuerzas», afirmó el presidente francés, Emmanuel Macron, a su llegada a Alemania para presidir, junto con el canciller Friedrich Merz, un Consejo de Defensa y Seguridad bilateral considerado crucial por ambos gobiernos. Sobre la mesa está la activación de proyectos compartidos, así como la invitación del líder francés a extender su paraguas nuclear a socios como Alemania. En medios germanos se habla de la participación de soldados alemanes en unas maniobras que tendrán lugar el próximo otoño.
La cita en Alemania es el tercer encuentro entre Merz y Macron en esta semana, destacó el canciller. Aludía así a la reunión mantenida en París el lunes por la Coalición de Voluntarios para Ucrania, a la que siguió la participación de la veintena de líderes ahí reunidos en el desfile del 14 de Julio, Día Nacional de Francia. «Estamos ante un despertar estratégico europeo», afirmó Macron, basado en la voluntad de «aunar fuerzas» y el «respeto mutuo».
Con estas breves declaraciones a la llegada de Macron al castillo de Bensberg se abrió el consejo de ministros bilateral, al que seguirá el viernes la reunión del Consejo de Defensa y Seguridad franco-alemán. La cita tiene lugar apenas un mes después de darse por formalmente «enterrado» el proyectado caza de sexta generación (FCAS, por sus siglas en inglés).
Mazazo a la defensa europea
Fue un mazazo no solo para París y Berlín, sino para el conjunto de la defensa europea. Primero filtraron medios alemanes la noticia del fracaso del gran proyecto franco-alemán, con participación de la española Indra. Luego lo confirmó el gobierno de Merz y a continuación el Elíseo. En realidad, llevaba meses dándose por inviable por las diferencias entre la empresa francesa Dassault y la parte alemana de Airbus. La renuncia a seguir luchando por el FCAS echó por tierra tras nueve años de discusiones en torno a un caza presupuestado en 100.000 millones de euros.
Francia se propone desarrollar en solitario su propio caza de sexta generación. Berlín, por su parte, busca otros socios para ese proyecto, ya sin Francia, pero contando con España y, tal vez, la sueca Saab, fabricante del caza JAS 39 Gripen.
Berlín, como París, han insistido en que el adiós al caza franco-alemán no significa la muerte del llamado «sistema de sistemas» o «nube de combate», compuesta por drones de reconocimiento y ataque. Sobre la mesa están también el futuro tanque europeo o MGCS y la serie de drones europeos Eurodrone.
La mala salud persistente del eje franco-alemán
El objetivo del consejo franco-alemán, en que se abordarán cuestiones como la economía, la energía y la seguridad, avanzó Merz, es actuar de bálsamo sobre un eje que lleva años maltrecho. Los esfuerzos por reactivarlo del anterior canciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, no dieron resultado. Merz se propuso reanimarlo tras su llegada al poder, en 2025. Pero tampoco lo ha logrado. A ello se suma que ambos líderes no están en las condiciones idóneas para conseguirlo. Macron dejará la presidencia el próximo año, mientras que Merz está bajo mínimos en cuanto a valoración ciudadana.
El castillo de Bensberg, a 40 kilómetros de Colonia, es el lugar elegido para el segundo consejo bilateral presidido por ambos líderes, el último para Macron. La máxima atención se centra en la reunión del Consejo de Defensa y Seguridad franco-alemán. De ahí deben salir respuestas concretas e impulsos a proyectos de defensa compartidos.
La acechante ultraderecha
Ambos líderes están bajo presión por una pujante ultraderecha. En el caso alemán, el inminente gran desafío son las elecciones regionales de septiembre en el este del país. A Alternativa para Alemania (AfD) se le pronostica el primer puesto con más de un 40% de los votos. Será, de materializarse, un nuevo récord para un partido que ocupa la primera posición en intención de voto a escala nacional.
Merz insiste en que no habrá cooperación con ese partido. Pero más allá de si se mantiene o no ese cortafuegos en la política alemana, sobre el eje franco-alemán pesa también la cuestión de qué ocurrirá si las próximas presidenciales francesas las gana la ultraderechista Marine Le Pen, como apuntan los sondeos.
Se supone que Merz y Macron tratarán de sellar proyectos compartidos «a prueba de Le Pen». El canciller está comprometido con el incremento del gasto militar alemán, alcanzar el 3,5% del PIB para 2029 y dotar a Alemania en el mayor ejército convencional de Europa. Pero en paralelo a estos planes está la cuestión nuclear y la invitación de Macron a extender su paraguas atómico a socios europeos, como Alemania. Lo que puede ser inquietante, ante la perspectiva de que quede en manos de Le Pen.
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