La presión de la vivienda vacacional sobre el parque de viviendas total ha crecido en el último año en el Itsmo de Santa Catalina, en Las Palmas de Gran Canaria, pese a las nuevas legislaciones. La última medición realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada en mayo, muestra que el número de este tipo de establecimientos ha ido en aumento en esta zona de la capital con respecto al mismo mes de 2025. Los alquileres turísticos suponen más del 10% del total de viviendas -incluyendo residenciales y turísticas- desde la calle Luis Morote hasta Ferreras, en el arranque de La Isleta.
Según las mediciones realizadas por el INE, basándose en un rastreo de todas las webs que publican anuncios de establecimientos turísticos, las zonas con mayor número de viviendas vacacionales de Las Palmas de Gran Canaria están en el Istmo. Concretamente, las dos secciones censales entre Padre Cueto y Ferreras alcanzan el 12,12 y 12,34% del parque viviendas, frente al 11,8 y 11,38% de hace un año. Además, entre Luis Morote y Padre Cueto han pasado del 6,5 al 10,24% -esto es, de 87 a 137 viviendas vacacionales solo en esta zona concreta-. También han crecido en La Puntilla, de 91 a 110 alquileres turísticos.
Cambios legislativos
Este aumento en esta zona de la ciudad se produce pese a la entrada en vigor de una serie de cambios legislativos con respecto a la regulación de las viviendas de uso turísticos tanto a nivel estatal como autonómico. Desde julio del año pasado -dos meses después de la medición que hizo el INE en 2025 tomada como referencia para este artículo- es obligatorio estar inscritos en el registro único de arrendamientos. Ese mismo mes, Airbnb acordó con el Ministerio de Vivienda retirar de su página web los anuncios que no tuvieran el registro correspondiente.
Cartel de Vivienda Vacacional en el barrio de Vegueta. / Juan Castro
Además, el pasado mes de diciembre entró en vigor la Ley 6/2025, de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de Viviendas de Canarias. Esta norma establece nuevos límites y exigencias. Ahora la declaración responsable para crear una nueva vivienda de uso turístico debe incluir una cédula urbanística, una memoria técnica, una identificación más precisa del inmueble y la autorización de la comunidad de vecinos, tal y como establece la modificación de la Ley de Propiedad Horizontal, aprobada en abril de 2025.
Eso sí, la norma autonómica que ha entrado en vigor incluye un cambio con respecto al borrador inicial. En un primer momento, no se iba a permitir que se superara el 10% del parque de viviendas en un mismo territorio, como ocurre en el Istmo de Santa Catalina o también en una parte de Vegueta, donde alcanzan el 12,12%. Finalmente, el texto aprobado por el Parlamento establece que no debe haber concentraciones superiores al 10% de la población de una misma sección censal.
Una caída del 6,4% en toda la ciudad
En el conjunto de la ciudad, en cambio, ha habido un ligero descenso en el número total de alquileres turísticos detectados por el INE: de 2.925 a 2.786 alojamientos de este tipo. Una caída del 6,4%, menor al 21% registrado en Telde, en este caso según el Instituto Canario de Estadística. Este descenso se ha notado en barrios como Guanarteme, Alcaravaneras, Canalejas, además de la Ciudad Alta y la periferia.
Por distritos, todos han perdido viviendas vacacionales salvo el Puerto. En el distrito Centro han pasado de 454 alquileres turísticos a 399; en el de Vegueta-Tafira-Cono Sur de 272 a 240; en Ciudad Alta de 169 a 107; y en Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya de 54 a 45. En el del Puerto, en cambio, han crecido ligeramente en el último año, de 1.976 a 1.995 viviendas de uso turístico.
El mayor descenso: Guanarteme
El descenso más acusiante probablemente se ha dado en Guanarteme. Entre Velarde y Almansa se han detectado 95 viviendas vacacionales frente a las 112 de hace un año. Esto traducido a la presión sobre el parque total de viviendas, ha pasado de ser el 9,21 al 7,81%. Otras zonas del barrio, especialmente las más cercanas al Auditorio, también han notado un descenso en la presión sobre el parque total de viviendas.
En el caso de Alcaravaneras, en el entorno de las calles entre la Base Naval y Blasco Ibáñez los alquileres de uso turístico suponen menos del 2% del parque total de viviendas, barrera que hace un año superaban. En Canalejas también han caído de esta barrera entre la calle Murga y la plaza de La Feria. En el caso de Siete Palmas, tan solo queda una junto al parque Juan Pablo II y también ha disminuido el número de estos alquileres en barrios aledaños: La Feria, Las Torres o Los Tarahales. Ninguna estas zonas de la capital es de interés turístico.
¿De dónde ha desaparecido la vivienda vacacional?
Los alquileres turísticos, al menos aquellos que han sido detectados por el INE en mayo, también han desaparecidos de los barrios capitalinos de Cuesta Ramón, Piletas, Ciudad del Campo, La Milagrosa o Las Chumberas. En todos ellos, zonas eminentemente residenciales en Ciudad Alta o la periferia y sin atractivos turísticos, había entre una y dos viviendas vacacionales hace un año. También han desaparecido las dos que había en la manzana con mayor renta per cápita de toda Canarias, situada en el barrio de La Minilla.
Las zonas donde sí han crecido las viviendas vacacionales, además de las ya mencionadas en el Istmo, han sido en el entorno de la catedral en Vegueta, donde han pasado de 52 a 60 -del 8,04 al 927% del parque de viviendas-; San Antonio, donde han pasado de tener 10 a 20 alquileres turísticos detectados; o en Ciudad Jardín entre las calles Alejandro Hidalgo y Maestro Valle, de 51 a 69.
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