«Voy a ser fiel a mí mismo», ha reiterado Juan Manuel Moreno a los pocos minutos de colocarse en el atril instalado en los jardines del Palacio de San Telmo donde ha pronunciado su primer discurso ya como presidente de la decimotercera legislatura del Parlamento de Andalucía en un acto sobrio, en comparación con el de hace cuatro años, y al que no ha acudido ningún barón autonómico ni tampoco el presidente del PP, Núñez Feijóo.
Desde que las urnas del pasado 17 de mayo reflejaron el resultado insuficiente para que gobernara en solitario han sido muchas las ocasiones en las que el barón popular ha subrayado que el estilo, el modo y las formas -la vía andaluza- con el que construyó su imagen desde 2019 no han mutado.
«Los valores no cambian, la vía andaluza de serenidad y diálogo siguen presente. La vía andaluza es el sí al acuerdo y siempre ha sido contrario a los cordones sanitarios y no es excluyente de ningún ámbito«, ha leído de su discurso frente a Manuel Gavira, que será vicepresidente en su Ejecutivo, y María Jesús Montero, secretaria general del PSOE-A, que el protocolo ha sentado juntos en este acto. Durante la retransmisión de Canal Sur, no se ha visto que interlocutaran entre ellos. Caras serias, como también lo eran la mayoróia de cargos del PP y consejeros que, a goteo, fueron llegando esta mañana a la antigua casa de los Montpesier.
En el discurso, el presidente ha hecho una defensa de «un modelo de gobienrno que ha hecho de Andalucía un referente de estabilidad, sostenibilidad y emprendimiento» y ha evitado hablar directamente de inmigración, asunto que ocupa un amplio protagonismo en el acuerdo de gobierno rubricado con Vox con el discurso de la prioridad nacional por bandera. Tirando de circunloquios, el líder popular ha dicho que está «orgulloso de las mujeres y los hombres, de los jóvenes y mayores, de los que nacieron aquí y de cuantos vinieron a comprometerse con esta tierra que hoy es la suya«. Y ha hablado de empatía y humanidad.
«Los acuerdos no gustan al 100% de las partes que lo firman»
De hecho, tras la firma del acuerdo el pasado jueves, Moreno reconoció que se había dejado «muchos pelos en la gatera». Este domingo, lo ha formulado de otra forma, y parece que de forma espontánea, pues no estaba en el texto oficial que ha distribuido su equipo: «Los acuerdos no gustan al 100% de las partes que lo firman por dejarte cosas en el camino. Pero son fruto del diálogo, que es la esencia de la democracia moderna y de la libertad».
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, durante el acto de toma de posesión de su cargo. / Rocío Ruz / Europa Press
El reto ahora es que la legislatura dure cuatro años: «espero que sea fructífera y larga o no será y que entre todos podamos hacer grandes cosas en beneficio de esta tierra». De hecho, el acuerdo con Vox contempla una garantía de voto para presupuestos, leyes y comisiones de investigación.
«Estaremos en familia»
«Estaremos en familia». A pocas horas de la toma de posesión de Juanma Moreno, su equipo definía así la representación institucional y de partido que este domingo, a primerísima hora de la mañana, para evitar el golpe de realidad del termómetro, le acompañaría en el acto que lo ha convertido y, y por tercera vez consecutiva, en presidente de la Junta de Andalucía. Según el equipo del presidente, hay unos 500 invitados, entre ellos, Mariano Rajoy, al que le dedicó un cariñoso saludo: «Si tengo el honor de estar aquí, es en gran medida por el apoyo de Mariano Rajoy»; Soraya Sáenz de Santamaría, Susana Díaz, la alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo, vicepresidenta de la Federación española de Municipios, José María Bellido, alcalde de Córdoba y presidente de la Federación Andaluza y un puñado de nombres que dan color a este tipo de actos del PP, de Cayetano Martínez de Irujo a Rosauro Varo.
Hace cuatro años, el tono era distintinto: una ceremonia abierta, frente a la fachada del Palacio de San Telmo y una pompa majestuosa muy comentada y también el abrigo recibido, cuando la plana mayor del PP y todos los presidentes autonómicos y barones populares pasaron en fila delante de la prensa para alabar el logro de aquella mayoría absoluta, que ha casi rozado en las últimas elecciones, le han faltado dos escaños. Entonces, Feijóo, que apenas un año después se enfretaría en sus primeras generales a Pedro Sánchezz, dijo «España necesita Andalucía».
A la ceremonia celebrada en los bellos jardines de la casa de los Montpesier, el gallego ha mandado este domingo Elías Bendodo y Juan Bravo, ex consejeros del primer gobierno del cambio, como representantes de la dirección nacional en Génova, y también ha querido estar el líder del PP manchego (en la oposición). El Gobierno de España no ha mandado a ningún ministro, en 2022 fue Luis Planas el que asumió la tarea, y ha rebajado la representación a la secretaria de Estado política territorial, Myriam Álvarez.
Hasta ahí la foto de familia junto a un presidente que ha iniciado esta decimotercera legislatura en el Parlamento de Andalucía asumiendo que el pacto alcanzado con Vox no le gusta, pero que nadie desconfíe que en el tiempo que viene Moreno, que ha metido en su gobierno al partido de Santiago Abascal (como ya ha ocurrido en Extremadura, Castilla y León y Aragón), seguirá siendo el mismo «sin renunciar» a sus principios.
Fuente: El Correo de Andalucía













