Paraguay no le puso nada sencillas las cosas a Francia. En lo futbolístico y en lo que no, porque el partido tuvo excesivos roces por la parte del cuadro de Alfaro, que pese a jugar al límite del reglamento y encender los ánimos de los jugadores galos, salió del partido con cero tarjetas amarillas de forma incomprensible.
«Paraguay juega con todas las tácticas posibles. Puede que no sea el fútbol que atrae al público al estadio, pero hay agresividad», definió Didier Deschamps de forma elegante, destacando «¡no fue fácil! Son compactos, quieren defender bien y, obviamente, la temperatura juega en contra de la intensidad».
Según se vio sobre el césped, el gran objetivo de Paraguay fue sacar del partido a Kylian Mbappé, que acabó muy picado, pero no vio ni tarjeta. «Saben cómo hacerlo. Somos nosotros los que salimos perjudicados porque recibimos tres cartulinas, mientras que ellos cometieron faltas que quedaron impunes», incidió Deschamps, que el partido el recordó al de 2018 ante Uruguay donde «tuve que sacar a Mbappé porque iban a derribarlo». «Esta noche pedí a los jugadores más fuertes del banquillo que fueran a protegerlo inmediatamente al final del partido porque nunca se sabe. No quiero perder a ningún jugador», dijo un previsor Didier.
Deschamps dio valor a la importancia de toda la plantilla para sacar adelante un partido trabado. «Es un gran paso adelante. Siempre es difícil contra estos equipos sudamericanos, y estoy muy contento de que el grupo lo haya logrado. Están muy unidos con una excelente mentalidad. Enfrentamos dificultades, pero hicimos lo necesario», valoró.









