El grupo 2 de Primera RFEF está definitivamente formado. El Europa da marcha atrás en la amenaza de rechazar su plaza y bajar a Segunda RFEF para poder seguir utilizando su estadio, algo que no puede hacer si se queda en la tercera categoría nacional, que exige a todos sus integrantes disponer de un terreno de juego de césped natural. El conjunto barcelonés, que a mitad de semana parecía decidido a no renunciar de nuevo al Nou Sardenya por no tener listo el cambio de superficie antes de que dé comienzo la competición, vuelve sobre sus pasos, se retracta y rectifica su drásttica decisión. El motivo, la reunión mantenida con el alcalde, Jaume Collboni, el viernes por la mañana, que ha servido para calmar las aguas… hasta nueva orden (o amenaza).
El ascenso del Sant Andreu reabrió, a mediados de abril, el debate sobre la necesidad de dotar los campos de fútbol de Barcelona de hierba, una responsabilidad que recae en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal, dado que tanto el estadio del Europa, como el Narcís Sala, feudo del Sant Andreu, son de titularidad municipal. El grito de «Collboni, ¡pon el césped!» llegó incluso al plenario municipal y comportó que el gobierno municipal asumiera el compromiso de financiar la plantación de césped natural en ambos campos. De hecho, el recinto en el que juega el exherculano Marcos Mendes se prepara ya para este cambio durante el mes de agosto, con la previsión de que se puedan jugar partidos allí en noviembre.
La coyuntura en Nou Sardenya es más compleja, puesto que se trata de un recinto deportivo multiusos con aparcamiento e instalaciones por debajo del terreno de juego. Esto hace que los trabajos para sustituir el césped se prolonguen, al menos, hasta noviembre de 2027, es decir, toda la temporada que viene y parte de la siguiente. Ante este agravio, el club del barrio de Gràcia convocó una asamblea meramente informativa para explicarle a sus socios el perjuicio económicoo que causa jugar en el exilio de Can Dragó, una instalación deportiva situada en el distrito de Nou Barris que ya empleó el curso anterior y que estrenó en el duelo contra el Hércules.
Según informó el propio club en esa junta, mudarse de estadio dejaría al Europa en una situación «inviable económicamente». «El impacto financiero de jugar casi dos temporadas fuera del Nou Sardenya está estimado entre los 600.000 y los 900.000 euros«, apunta el conjunto barcelonés. Por esta misma razón se ha decidido abrir una consulta a los socios y soocias para que sean ellos quienes decidan el futuro inmediato de la entidad, que pasa por disputar los encuentros de liga fuera de Gràcia y no renunciar a la categoría o bien volver al Nou Sardenya y renunciar a la plaza en Primera Federación.
Por eso su junta directiva, tras la exposición de razones, aprobó la convocatoria de una consulta que iba a estar abierta del 6 al 12 de julio en la que podrían votar todos los socios y socias mayores de edad que hayan renovado su carné antes del día en que se activara el referendum, que se realizaría por sufragio presencial y telemático. Finalmente, esa refrendo sí se llevará a término, pero se elimina de él el punto más polémico, el principal, el de dar la opción a la masa social de que decida la renuncia al puesto en Primera RFEF. Ahora, después del cónclave municipal, se restringirá a en qué campo prefieren competir (y acudir como espectadores), Can Dragó o el Narcís Salas.
‘Invadir’ el campo del eterno rival
El Europa apuntó que las pérdidas por jugar en Can Dragó oscilan entre los 400.000 y los 500.000 euros, mientras que hacerlo en un estadio de fútbol, mencionando explícitamente el campo de su eterno rival, el Narcís Sala, «las dejaría entre 250.000 y 350.000 euros, una cifra menor pero todavía muy deficitaria». Aunque el dueño del recinto es el Ayuntamiento, y es quien tiene la última palabra, el usuario titular del Narcís Sala, el Sant Andreu, y, en mayor medida, sus abonados, querrán tener opinión en todo este lío para no sentirse ‘invadidos’.
En un comunicado, el Sant Andreu apunta que las relaciones institucionales «entre las actuales juntas directivas de la UE Sant Andreu y el CE Europa son excelentes y se mantienen en un clima de respeto y cordialidad» y que desea «sinceramente» que su vecino a pueda competir esta temporada en Primera RFEF», subrayando que «el derbi entre los dos clubes es uno de los partidos más especiales del fútbol catalán y un ejemplo del crecimiento y la fuerza del fútbol popular». Sin embargo, en cuanto a la eventual cesión del Narcís Sala, apunta que, de momento, “no se ha formulado ninguna petición, ni del Europa ni del Consistorio.
El Sant Andreu sasegura que, «en caso de que esta posibilidad se planteara oficialmente, la petición debería ser formulada por el Ayuntamiento de Barcelona, titular de la instalación, que es quien debería negociar con la UE Sant Andreu las condiciones de un eventual uso compartido del estadio». La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) no se ha manifestado a propósito de esta coyuntura, se mantiene a la espera de la decisión que adopten los socios del Europa. Ahora mismo no se contempla, pero si en un giro de guion imprevisrto finalmente se efectúa la renuncia, se deberá buscar cómo reemplazar esa vacante siguiendo el orden reglamentario.
Fran Sol lanza un penalti durante la visita del Hércules a Can Dragó la temporada pasada. / LOF
Proceso para cubrir posibles vacantes
Las plazas vacantes en clubes de Primera RFEF se asignan siguiendo un orden de prioridad reglamentario establecido por la RFEF. La adjudicación atiende al mérito deportivo y exige el cumplimiento de requisitos económicos y administrativos para asegurar la viabilidad del equipo en la categoría. El órgano competente de la RFEF sigue este orden de prioridad:
- Equipos descendidos de la misma categoría: Tienen preferencia los clubes que perdieron la categoría en la temporada anterior por deméritos deportivos, siempre y cuando cumplan con los requisitos de inscripción y abonen las cantidades adeudadas si la vacante se debe a impagos.
- Equipos de categoría inferior: Si ningún club descendido solicita la plaza, esta se ofrece a los clubes de categoría inferior (Segunda Federación) que compitan en la misma federación territorial y que hayan obtenido los mejores méritos deportivos sin lograr el ascenso.
Criterios de adjudicación:
- Derecho deportivo: Se prioriza al equipo de la categoría inferior con mayor puntuación o mejor coeficiente que no ascendió en la fase regular.
- Requisitos económicos: Los clubes deben cubrir las deudas pendientes de la plaza que se libera (si el descenso fue administrativo por impagos) y abonar los costes de inscripción exigidos por las Bases de Competición de Primera Federación.













