¿Quién parará a este chico? Solo hay una respuesta posible ahora mismo: nadie. O cambian mucho las cosas en lo que queda de Mundial de F1, o Kimi Antonelli se dirigirá sin oposición hacia su primer título de campeón de F1 y se convertiría en el campeón más joven, ya que el próximo 25 de agosto cumplirá 20 primaveras (el récord lo tiene Vettel, con 23 años, en 2010). Ese chico logró este sábado su 5ª pole en 9 carreras, esta vez ante Leclerc (2º), Hamilton (3º) y con su compañero, su gran rival por el título, hundido: Russell fue 4º. Mientras, Kimi está imparable.
Queda mucho, estamos en la 9ª carrera de 24. Pero ahora mismo, no hay síntomas de que nadie pueda despertarle del sueño de su vida. Parece increíble, pero es cierto. En tan solo su segunda temporada, la gran apuesta personal de Toto Wolff se ha encontrado al volante del coche que todo piloto persigue y que solo unos pocos privilegiados pueden lograr: un bólido ganador. Y no está fallando.
La pareja que forma el joven de Bolonia con su coche, propulsado por el motor que mejor gestiona la energía eléctrica en esta nueva era de regulaciones, parece imbatible. La explicación más posible es que Kimi ha tenido que desaprender menos cosas que otros y ha podido adaptarse mejor al juego de la ‘play’ en el que se ha convertido la F1 últimamente, un ‘juego’ basado en la gestión de la energía eléctrica, sabiendo cuándo gastarla y cuándo recargar baterías para tenerla disponible en las rectas y puntos donde más tiempo se gana. En eso, se ha convertido en un maestro, el que mejor saca partido al mejor motor y ‘software’. Quedó demostrado durante todo el año, y una vez más, en Silverstone, donde dio un golpe que se escuchó en todo el planeta.
El jarro de agua fría para sus principales rivales fue tremendo. Al joven piloto le dio igual encontrarse en un escenario mítico, en casa de sus oponentes por el título, su compañero George Russell y el ferrarista Lewis Hamilton. En la carrera sprint ya exhibió una sangre fría y control de la situación digna de campeón al llevar a Hamilton a malgastar su energía eléctrica para pillarle sin batería y adelantarle como un cohete.
Y unas horas después, no le tembló el pulso para rematar el día con una pole de nuevo sin rival. Russell, con su mismo coche, fue 4º a 0″370, y eso lo dice todo. George, el que debería ser su mayor peligro en la lucha por la corona, se hundió de nuevo y así se hace difícil pensar que alguien pueda arrebatarle el triunfo dominical en Silverstone e incluso el título.
Los Ferrari fueron los que más se acercaron. Esta vez, Leclerc mejoró su fin de semana con una vuelta mejor que Hamilton para ser 2º a 0″175 y Hamilton fue tercero a 0″347. Pero tras lo visto en la carrera sprint, si Ferrari no ha encontrado algo mágico que le permita gestionar de mejor forma la energía y si Russell no despierta, Kimi podría dirigirse en solitario al triunfo. El Mercedes parece acabar sus vueltas con algo más de energía eléctrica que los Ferrari, que pese a su paso adelante, siguen teniendo más degradación y peor ritmo. Kimi lo tiene todo de cara. Debe rematar este domingo.











