Alberto Núñez Feijóo volvió a pisar la Comunitat Valencia, esta vez en Castellón, y otra vez, en el PPCV se sacó la escuadra y el cartabón para medir sus palabras. Y de nuevo, igual que en su visita a Sueca dos semanas atrás, el máximo responsable de los populares, el que ha de ratificar al candidato de la formación a las próximas elecciones autonómicas previstas para dentro de un año, volvió a dejar el cuaderno de guiños hacia el máximo favorito para este puesto, Juanfran Pérez Llorca, prácticamente vacío, sin referencias tangibles a las que acogerse.
«Otro día más en la oficina», decía una voz del partido tras escuchar el discurso del líder nacional del PP. Feijóo y su equipo más próximo tratan de normalizar su presencia en tierras valencianas después de la excepcionalidad de la dana y todas las consecuencias en torno a Carlos Mazón. Pero si algo parece haberse erigido ya en costumbre son sus silencios sobre el futuro del PPCV y quién ha de ser el aspirante a la Generalitat. Está claro que los temas orgánicos rara vez se airean en público, pero la falta de pronunciamientos y gestos directos hacia Llorca se ha convertido en marca de la casa del dirigente gallego.
En esta ocasión el motivo era el II Foro de Diputaciones y Cabildos con el que el partido ha actualizado su discurso sobre las corporaciones provinciales. «Modernizarlas» es el llamamiento. No era el mejor espacio para lanzar flores sobre un dirigente autonómico, sin embargo, nunca amarga un dulce. Y más con la de interpretaciones cruzadas que se sacan de lo que se dice y, sobre todo, de lo que no se dice, que también es parte de la política. Así, si los populares valencianos andan en busca de lectura entre líneas, Feijóo evitó dar claves ni mapas al respecto.
II Foro de Diputaciones, Cabildos y Consell del PP celebrado este viernes en Castellón con Feijóo y Llorca. / Gabriel Utiel Blanco
Y eso que los movimientos no cesan. Mientras el presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, ahondaba en esta situación de interinidad recordando que Feijóo «no se ha pronunciado todavía; oficialmente no hay candidato»; la alcaldesa de València, María José Catalá, con buena conexión con Génova y habitualmente esquiva en los temas orgánicos, aventuró el martes que el 18 de julio en Santiago de Compostela se podrían despejar las candidaturas autonómicas y destacó el «buen trabajo» de Llorca en el Consell. A ello se suma que el número dos del PP, Miguel Tellado, vaya a presentar a Llorca en un desayuno informativo la próxima semana, subiendo la temperatura y la expectativa ante cualquier posible mención este viernes.
Pero nada. Lo más cerca a un reconocimiento del líder del PP al jefe del Consell en su discurso fue destacar que la Generalitat «ha sido capaz de levantarse, reconstruirse y ponerse en pie sola» tras la dana y responder directamente a la petición que minutos antes había lanzado Llorca desde el atril de necesitar un ministro solo para la Comunitat Valenciana ante la serie de necesidades que tiene este territorio. «Querido president, no vas a necesitar un ministro, vas a tener a un presidente comprometido», expresó. A partir de ahí, si se quiere ver en ese ofrecimiento directo de Feijóo a Llorca como una visión de futuro, son interpretaciones.
Campaña nacional
Más allá de esa referencia, nada, todo campaña nacional que es en lo que está Feijóo. De hecho, hasta su despliegue en las últimas fechas tanto de él personalmente como de dirigentes de su equipo en tierras valencianas es con la vista puesta en los comicios generales. En las tres circunscripciones valencianas se reparten 33 escaños, botín nada desdeñable para evitar fallar otro penalti, como definió este viernes las elecciones del 23 de julio de 2023, y de ahí que por si acaso hubiera una convocatoria anticipada, el líder del PP pisa un terreno que le había sido complicado en los últimos meses.
Dentro de esa mirada está sus guiños de promesas futuras hacia la Comunitat Valenciana. «La solidaridad estará con la Comunitat Valenciana», expresó criticando el «olvido» del Gobierno central y no haber destinado los recursos necesarios para reparar los daños y reactivar «uno de los motores de España». También remarcó el asunto de la reforma de la financiación, insistiendo en que la Generalitat «está mal financiada, muy por debajo de la media» y volvió a proponerse «reponer esa financiación», compromiso que ya lanzó en Sueca y añadiendo más deja vu tanto en lo dicho como en lo que no.
Asimismo, en clave puramente nacional, volvió a cargar contra el proceso de nacionalización abierto con la conocida como ‘ley de nietos’. Fue una nueva vuelta de tuerca. Así, si empezó la semana advirtiendo de la «ingeniería electoral» que está tramando el Gobierno con este procedimiento y a lo largo de estos días en la formación se habían esforzado por dejar claro que en ningún momento se está hablando de «pucherazo» o de «fraude», solo dudando ante la «opacidad» del proceso ante las 2,5 millones de solicitudes; este viernes volvió al discurso duro y avisó de que las intenciones del Ejecutivo no son «inocentes» y que es «irresponsable» otorgar el pasaporte a tal cantidad de personas.
En este sentido, el líder popular acusó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de realizar «cambios sociales sin planificación», ya que la regularización impulsada por el Ejecutivo «iba a ser de 500.000 personas y ahora será de 1,3 millones. Con Sánchez, han llegado 4 millones de personas nacidas fuera de España, más los 1,3 de regularizados, más las personas que se acogerán a la ley de nietos son casi 8 millones de personas». Feijóo ha afirmado que «no hay recursos ni capacidad financiera para gestionarlo».
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