El Tour, que comienza este sábado en Barcelona con la primera contrarreloj y que se alargará hasta el próximo 26 de julio en París, estará condicionado este año por las diferentes olas de calor que están produciéndose por toda Europa. Especialmente graves han sido las sufridas en las últimas semanas en Francia, donde el número de fallecidos aumentó un 30% durante la semana del 22 de junio. De ahí que las autoridades francesas estén estableciendo protocolos ante la previsión de que vuelvan a ascender las temperaturas en los próximos días, ya con los ciclistas del Tour recorriendo el país.
Así, según informó el diario L’Équipe, el Ministerio del Interior permitirá que las diferentes prefecturas tengan capacidad legal para cancelar etapas de Le Grande Boucle en el caso de activarse la alerta roja por altas temperaturas.
«Podrán decidir [las prefecturas] la anulación de una etapa cuando las condiciones sanitarias u operativas ya no permitan garantizar simultáneamente la seguridad de los espectadores, del personal movilizado y la continuidad de la respuesta a las emergencias de la población», se les ha indicado a las ciudades por donde pasará el Tour, según el diario francés.
Medidas
L’Équipe, además, recuerda que el pasado 27 de junio, el Ministerio del Interior francés ya advirtió a ASO (organizadora de la carrera), que se haría un seguimiento de la temperatura «hora a hora», además de diferentes medidas de prevención, que pasan por instalar nebulizadores y zonas seguras con sombra, además de repartir agua y gorras tanto para los aficionados como para los voluntarios y cuerpos de seguridad presentes.
«En lo que respecta a los corredores, se activará el protocolo de la UCI, con el uso de dispositivos de refrigeración —chalecos refrigerantes, toallas frías—, la puesta en marcha de planes de hidratación individualizados, el aumento del número de motos de avituallamiento, la autorización del avituallamiento libre en todo el recorrido, así como la ampliación de los tiempos límite de eliminación», completa L’Équipe, que preguntó el director del Tour de Francia, Christian Prudhomme: «Un prefecto siempre puede tomar decisiones de este tipo por el bien de la población. Todo esto es una cuestión de sentido común».
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