La Serranía de Cuenca se ha convertido en el escenario de un reto muy especial. Una veintena de mujeres de toda Castilla-La Mancha está recorriendo 70 kilómetros del gran sendero castellano manchego en una iniciativa que une deporte, inclusión e igualdad. El proyecto, llamado Caminando hacia la igualdad, busca demostrar que la montaña también puede ser un espacio para todas. En la ruta participa Julia, una senderista con discapacidad que realiza parte del recorrido a pie y otra en una silla adaptada Joëlette.
Visibilizar a la mujer y la discapacidad
La idea del proyecto nació para «visibilizar a la mujer en los deportes de montaña», según explica Patricia Ugena, directora del área de mujer de la Federación de Deportes de Montaña de Castilla-La Mancha. Ugena relata que, tras una experiencia previa, pensó que era necesario mostrar la capacidad femenina en este ámbito. «Yo pensé que había que visibilizar que nosotras somos capaces, no solo de llevar la silla, de gestionarlo, de organizarlo», afirma.
Patricia Ugena subraya la importancia de dar oportunidades, especialmente porque «si en materia de igualdad las mujeres todavía tenemos que avanzar, si hablamos mujer y discapacidad, mucho más aún». El objetivo era «poder dar esa oportunidad de participar en los deportes de montaña a una mujer con discapacidad».
Una experiencia que supera lo deportivo
Durante cuatro días, el grupo recorre la Serranía de Cuenca. Acompañan a Julia, que sufrió un ictus y realiza el 95% del trayecto en la silla Joëlette. Sin embargo, ella misma camina en los tramos más difíciles con ayuda. «La discapacidad al final se trata de eso, de poder llegar a hacer lo mismo con los apoyos necesarios», explica Ugena, destacando que estos momentos son de una «superación para ella y para nosotras impresionante».
La experiencia «está superando las expectativas con creces», asegura Patricia Ugena. Destaca la formación de un «equipazo impresionante» de «mujeres fuertes, potentes, valientes». Pero el impacto va más allá de lo deportivo, alcanzando un nivel social y comunitario que lo convierte en «un proyecto a todos los niveles».
El aspecto social ha sido «brutal». Julia, a quien al principio le preocupaban sus problemas de comunicación, «está avanzando en las relaciones con nosotras», lo que supone un «crecimiento para todas impresionante». Además, la iniciativa visibiliza el Parque Natural de la Serranía de Cuenca y ha sido recibida de forma muy positiva en los pueblos de la zona.
El reto se encuentra en su tercera etapa y finalizará mañana con el último tramo, que irá de Villalba a Cuenca. Allí, en la capital, el equipo de mujeres «coronará» su proyecto por la igualdad y la inclusión en la montaña.













