El escritor Juan Echenique, autor de obras como «Pamplona, así somos» y «Secretos de Pamplona«, ha desvelado la historia detrás de la figura de San Fermín y los motivos que explican por qué su festividad se celebra el 7 de julio. Tomando como punto de partida la calle San Fermín de la capital navarra, que cruza el Segundo Ensanche desde el parque de la Medialuna hasta la avenida de Galicia, Echenique repasa los hitos de la vida del santo.
Un mártir del siglo III
La tradición sitúa el nacimiento de San Fermín a mediados del siglo III en Pompaello, el nombre romano de Pamplona. Según explica Echenique, fue el hijo primogénito del senador local Firmo y de Eugenia, en una ciudad donde convivían vascones y romanos y se rendía culto a los dioses imperiales.
Su padre, Firmo, fue convertido al cristianismo por San Ernesto, enviado a su vez por San Saturnino. «Firmo entregó a su hijo Fermín para que lo formara en la doctrina cristiana», detalla el autor. Así, con solo 17 años, Fermín ya predicaba el evangelio y a los 24 años fue ordenado como el primer obispo de Pamplona.
Miles de personas durante el Chupinazo de San Fermín 2025
A los 30 años fue enviado a evangelizar las tierras galas, recalando finalmente en Amiens (Francia). Allí, su «intensa actividad apostólica» le granjeó una enorme popularidad, pero también «la enemistad con las autoridades locales que miraban al cristianismo con malos ojos». Este conflicto, como es sabido, le llevó primero a la cárcel y después a ser decapitado, motivo por el que se lleva el pañuelo rojo en las fiestas.
Una devoción tardía pero intensa
A pesar de su origen pamplonés, el culto a San Fermín no llegó a la ciudad hasta el año 1186. Juan Echenique señala que fue el obispo Pedro de París quien trajo a Pamplona unas reliquias del cráneo del santo procedentes de Amiens, donde sus restos habían sido hallados en el año 615. «En Amiens nos llevan muchos años de ventaja en el culto a San Fermín», afirma el escritor.
En Amiens nos llevan muchos años de ventaja en el culto a San Fermín»
Autor de «Pamplona, así somos»
Echenique considera «bastante lógico suponer que la devoción a San Fermín fuera impulsada por estos francos que se asentaron en Pamplona, sobre todo en el Burgo de San Cernin«. La devoción se multiplicó en el siglo XVII a raíz de una disputa para decidir el patronazgo de Navarra.
El enfrentamiento surgió entre los partidarios de San Francisco Javier, impulsados por los jesuitas, y los de San Fermín. La disputa escaló hasta tal punto que «llegó hasta el mismísimo Vaticano», relata Echenique. Finalmente, el papa Alejandro VII tomó una «decisión salomónica»: nombrar a ambos copatronos de Navarra.
Llegó hasta el mismísimo Vaticano»
Autor de «Pamplona, así somos»
¿Por qué se celebra el 7 de julio?
Una de las mayores curiosidades es que el 7 de julio no es una fecha relevante en la biografía del santo. Echenique recuerda que su martirio se conmemora el 25 de septiembre y el descubrimiento de sus reliquias el 13 de enero. Entonces, ¿por qué se celebra en esa fecha?
La respuesta se encuentra en el año 1590, cuando el obispo de Pamplona solicitó trasladar la festividad, que entonces era el 10 de octubre, al mes de julio. El objetivo era hacerla coincidir «con la feria de ganado, con los festejos taurinos, y ya de paso con el buen tiempo«, para convertirla en la gran fiesta que es hoy.
El cambio se hizo efectivo en 1591. La celebración se fijó para el primer domingo de julio de aquel año, que «dio la casualidad de que el primer domingo era el día 7». Desde entonces, concluye Echenique, «hace más de cuatro siglos que celebramos las fiestas de San Fermín en el mes de julio».













