Con la llegada del calor, los aparatos de aire acondicionado vuelven a ponerse en marcha en miles de hogares. En plena temporada de altas temperaturas, y con cada vez más familias pendientes del consumo de agua y de la eficiencia energética, hay un gesto cotidiano que puede ayudar a aprovechar mejor los recursos: reutilizar el agua que expulsa el aire acondicionado.
Es una imagen habitual en patios, terrazas y balcones: el tubo de desagüe del aire acondicionado termina en una garrafa, un cubo o directamente en el suelo. Esa agua, que muchas veces se tira sin pensarlo, puede tener una segunda vida en casa. Eso sí, los expertos recuerdan que no se trata de agua potable y que no debe usarse para beber, cocinar ni lavar alimentos.
Qué es el agua del aire acondicionado
Los aparatos de aire acondicionado generan agua durante su funcionamiento por el proceso de condensación. Al enfriar el aire y reducir la humedad del ambiente, el equipo recoge esa humedad en forma líquida, que se acumula en una bandeja interior y sale después por el tubo de desagüe.
Esta agua tiene algunas características parecidas al agua destilada, ya que contiene muy pocos minerales y no suele llevar cloro como el agua del grifo. Precisamente por eso puede ser útil en determinadas tareas domésticas. Sin embargo, también puede arrastrar polvo, bacterias, restos del propio aparato o suciedad acumulada en el sistema, por lo que su uso debe limitarse siempre a labores no alimentarias.
Para qué se puede reutilizar
Uno de los usos más recomendables es la limpieza del hogar. Al tener una baja presencia de minerales, el agua del aire acondicionado puede emplearse para fregar suelos, limpiar cristales, retirar polvo de superficies exteriores o lavar determinados objetos, ya que ayuda a evitar las marcas de cal que a veces deja el agua corriente.
También puede utilizarse para limpiar la carrocería del coche, especialmente si se busca evitar manchas de minerales al secarse. En terrazas, patios o balcones, puede servir para refrescar superficies muy calientes durante los días de más calor o para retirar suciedad acumulada en elementos decorativos, macetas o mobiliario exterior.
Cuidado con las plantas
Otro uso habitual está en la jardinería, aunque con matices. El agua del aire acondicionado puede servir para regar plantas ornamentales no comestibles, ya que no contiene apenas sales minerales y evita ciertas acumulaciones en la tierra. Sin embargo, no debe convertirse en el único tipo de riego de manera continuada.
Las plantas también necesitan nutrientes que pueden estar presentes en el agua del grifo o en los fertilizantes, por lo que conviene alternarla con agua corriente o aportar abono adecuado. Además, no es recomendable utilizarla en plantas destinadas al consumo, como hortalizas, aromáticas o frutales, por la posible presencia de residuos o microorganismos procedentes del aparato.
Ojo con el agua de regar las plantas / INFORMACIÓN
Lo que no se debe hacer nunca
Aunque pueda parecer limpia, el agua del aire acondicionado no es apta para el consumo humano ni animal. No debe beberse, ni utilizarse para cocinar, preparar infusiones, lavar frutas y verduras o rellenar recipientes de mascotas. Tampoco es aconsejable usarla en planchas, humidificadores o aparatos delicados si no se conoce el estado del equipo de climatización, ya que podría contener partículas o restos acumulados en el circuito.
Fuente: El Periódico de Aragón











