El sector de los trabajadores autónomos en España afronta diariamente una realidad financiera compleja donde facturar no equivale a ganar.
El electricista Daniel Rojas ha compartido detalladamente en sus redes sociales los números reales detrás de su último gran proyecto, consistente en realizar la instalación de luz y agua de un local comercial de 100 metros cuadrados.
Este profesional, que lleva apenas un año y medio como autónomo, ha asumido por primera vez un presupuesto de gran envergadura que asciende a 21.161 euros.
Rojas reconoce que sentía cierto temor ante un encargo de tal magnitud, pero ha decidido dar el paso y desglosar públicamente cada gasto para mostrar la realidad del colectivo.
«Facturar no es lo mismo que ganar», señala el electricista para advertir sobre la confusión habitual en torno a los ingresos de los trabajadores por cuenta propia.
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Facturar no es lo mismo que ganar»
Electricista
Para el joven instalador, enfrentarse a cifras de este calibre representa un reto profesional sin precedentes en su corta trayectoria independiente.
Rojas admite que tenía miedo de cometer algún error grave al elaborar el presupuesto, ya que no acostumbra a realizar faenas de dimensiones tan grandes en su día a día.
Aunque para otros profesionales estas cantidades puedan parecer habituales, para él supone un salto de escala importante en su negocio.
Los elevados costes de la instalación
La ejecución completa del proyecto ha requerido 28 días de trabajo continuado en el establecimiento comercial.
Para cumplir con los plazos y garantizar la calidad del servicio, Rojas ha contado con el apoyo de otro compañero autónomo durante ocho jornadas, una colaboración necesaria que ha supuesto un coste directo de 1.440 euros.
A este importe se suma la partida más cuantiosa de todo el proyecto, correspondiente al material de instalación, que ha alcanzado los 9.500 euros.
Asimismo, el profesional ha tenido que restar 1.624 euros derivados de gastos cotidianos asociados a la actividad, entre los que se incluyen el gasoil, las cuotas de autónomos, el aparcamiento e incluso multas acumuladas durante el servicio.
Tras sumar todas estas partidas, el total de los gastos operativos se ha situado en 12.794 euros.
Esta importante suma reduce el saldo inicial a un beneficio bruto de 8.367 euros antes de aplicar la correspondiente carga impositiva que exige la legislación vigente.
Este balance intermedio demuestra cómo los costes de producción consumen rápidamente el presupuesto inicial de cualquier obra.
La presión fiscal sobre el beneficio

La última fase del desglose económico corresponde a las obligaciones tributarias con la administración pública, un paso ineludible para cualquier trabajador por cuenta propia.
Al beneficio bruto obtenido se le debe restar el 21% de IVA, lo que reduce la cantidad a 6.600 euros, a lo que posteriormente se aplica una retención del 30% de IRPF.
Tras estas deducciones fiscales, la cifra final que percibe el trabajador en su cuenta bancaria se reduce drásticamente.
«Los 21.161 euros se convierten en 4.600», señala Rojas al mostrar el resultado final de casi un mes de intenso trabajo físico y gestión de recursos.
Esta cantidad representa el verdadero sueldo neto que le queda al profesional tras descontar todas las obligaciones legales.
Los 21.161 euros se convierten en 4.600″
Además de la gestión económica, el profesional destaca la importancia de llevar un control riguroso de la facturación, incluyendo la posibilidad de verificar si el cliente ha leído la factura enviada para evitar malentendidos.
El testimonio de este electricista ha generado un gran impacto en redes sociales, donde muchos profesionales del sector se sienten identificados con la brecha entre lo facturado y el beneficio real.
La publicación abre un debate necesario sobre la viabilidad y el esfuerzo que requiere mantener un negocio por cuenta propia en España.













