¿Cuántas veces hemos soñado con despertarnos con vistas al mar y con el horizonte entre nosotros y él? El creador de contenido Rubén Holgado ha viajado hasta la costa sur de Florida para enseñar al mundo un hotel de lo más peculiar: una pequeña casa flotante que cuenta con todas las comodidades pese a estar rodeada del océano Atlántico.
No apto para talasofóbicos
El influencer rubenholg, que cuenta con cientos de miles de seguidores en redes sociales, ha mostrado en un vídeo cómo sería vivir rodeado por el mar, sin vecinos, ni ruidos, ni carreteras ni coches, tan solo con el horizonte como única compañía. El curioso alojamiento se sitúa cerca del islote de Cayo Hueso, conocido en inglés como Key West, en el extremo sur de los Estados Unidos.
«Este es el hotel más aislado del mundo. Está en la parte más al sur de todo Estados Unidos y ahora mismo estamos más cerca de Cuba que de Miami», explica en las imágenes, que han superado el millón de visualizaciones en apenas unas horas.
Nada más llegar al «hotel» nos encontramos con una casa flotante en medio del océano. En el interior hay una cama, un pequeño baño y grandes ventanales que rodean la propiedad, desde los que solo se ve el mar. «Las vistas son bastante curiosas», comenta Holgado mientras enseña el interior de la habitación.
Lo más curioso es que, pese a encontrarse en mitad del agua, la casa dispone de electricidad, aire acondicionado y un generador que permite utilizar cualquier tipo de dispositivo electrónico.
Solo se puede llegar en barco… o nadando
El propio influencer relata que tuvo que viajar en avión hasta Miami, conducir varias horas hasta Key West y, finalmente, embarcarse para alcanzar la vivienda flotante. Incluso intentó llegar nadando, aunque tuvo que desistir por la fuerza de la corriente. La casa, anclada en medio del mar, dispone de una pequeña escalera para acceder al interior y sorprende por sus dimensiones reducidas, aunque cuenta con todo lo necesario para pasar la noche.
El detalle más llamativo es que el alojamiento ni siquiera está catalogado oficialmente como una vivienda. Según explica el creador de contenido, se trata de una especie de embarcación con motor propio que permanece anclada y cuya orientación puede cambiar dependiendo del viento y de las corrientes marinas. Eso permite que las vistas varíen continuamente, haciendo que cada estancia sea diferente.
Para aquellos más atrevidos, Rubén evita desvelar el precio exacto de la experiencia, aunque sí deja una pista bastante clara. «No os voy a decir lo que cuesta porque cuesta un riñón», bromeó en el vídeo.













