La organización Proyecto Hombre Sevilla ha alertado sobre la creciente tendencia de adicciones en adolescentes, un problema que se entrelaza cada vez más con la salud mental. Según sus datos de 2025, la entidad ha atendido a más de 200 menores por consumo de cannabis y a más de 50 chicas de entre 14 y 18 años por consumo de cocaína.
María Ángeles Fernández Morillo, su directora general, señala que aunque la tendencia no es nueva, sí han registrado un aumento en la población atendida, que llega con problemas ya importantes.
Las señales de alarma para las familias
Uno de los principales obstáculos es que las familias tardan en buscar ayuda. La directora de Proyecto Hombre explica que se tiende a tolerar el consumo de alcohol, pero la alarma salta con drogas como la cocaína. Sin embargo, existen muchas señales previas que la sociedad normaliza, como cambios en las amistades, problemas de rendimiento o comportamiento en el colegio, un aumento de la agresividad en casa o el consumo de alcohol durante los fines de semana.
Si estás preocupado, actúa, pregunta, acércate a un profesional»
Directora general de Proyecto Hombre Sevilla
Desde Proyecto Hombre insisten en que el consumo suele ser un síntoma de que otras cosas no funcionan bien. Por ello, han lanzado una campaña en los autobuses de Sevilla con el lema: «Si estás preocupado, actúa, pregunta, acércate a un profesional«. La organización ofrece un análisis gratuito y sin compromiso para evaluar si la preocupación de los padres está justificada o es parte del desarrollo adolescente. En muchos casos, se trabaja directamente con los padres para dotarlos de herramientas, sin necesidad de que los jóvenes acudan al programa.
Salud mental y nuevas adicciones
La relación entre consumo y salud mental es cada vez más estrecha. En el caso de las chicas, el 54% de las jóvenes atendidas presenta problemas asociados a la salud mental. Fernández Morillo explica que las sustancias actuales, a menudo psicoestimulantes, afectan directamente al cerebro. «Se está, es una pescadilla que se muerde la cola, no se sabe muchas veces decir que va antes», afirma, subrayando la necesidad de un abordaje integral y coordinado entre los profesionales de la salud mental y de las adicciones.
Es una bomba de relojería en una persona en crecimiento»
Directora general de Proyecto Hombre Sevilla
El cannabis es una de las sustancias más normalizadas, en parte por campañas que lo presentan como más sano que el tabaco. Sin embargo, la experta advierte de que es una sustancia psicoactiva que altera la atención, la memoria y el pensamiento. Lo define como «una bomba de relojería en una persona en crecimiento«, debido a la vulnerabilidad de un cerebro en desarrollo.
El reto de las adicciones sin sustancia
A las drogas se suma el uso problemático de las pantallas, considerada la «nueva circunstancia en el mercado de las adicciones«. Esta adicción sin sustancia provoca aislamiento social, una percepción irreal de la realidad y daña la autoestima de los jóvenes, que se basa en una imagen ficticia. De cara al verano, Fernández Morillo aconseja a los padres controlar las horas de uso, fomentar actividades de ocio alternativas y supervisar qué hacen sus hijos con los dispositivos para facilitar las relaciones «en vivo y en directo».











