- Galicia y Castilla y León concentran una parte importante del dispositivo
- 171 bomberos forestales especializados y 56 aeronaves
- La segunda primavera más cálida de la historia
- Un nuevo sistema para anticipar el riesgo
- La mayor modernización de las bases BRIF
- Más prevención y restauración frente a un riesgo creciente
El dispositivo estatal, el mayor activado hasta la fecha, ha reforzado especialmente Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura, Canarias, Asturias y Cantabria, territorios que concentran buena parte de las bases operativas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
El despliegue forma parte de la estrategia puesta en marcha por el Gobierno para responder a unos incendios forestales cada vez más extensos, rápidos y complejos.
El Estado ha movilizado sus 11 Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), la Unidad Móvil de Análisis y Planificación (UMAP), los Equipos de Prevención Integral de Incendios Forestales (EPRIF), las Brigadas de Labores Preventivas (BLP) y un total de 56 medios aéreos.
Confidencial Digital ha contactado con el MITECO para recabar las medidas que está tomando el Gobierno con el fin de hacer frente a la complicada temporada de incendios que se avecina.
Galicia y Castilla y León concentran una parte importante del dispositivo
El mapa oficial del MITECO muestra cómo el dispositivo estatal se distribuye en 19 puntos estratégicos repartidos por todo el territorio nacional.
Entre ellos destacan varias bases situadas en comunidades que históricamente registran un elevado número de grandes incendios forestales.
En Galicia, uno de los territorios con mayor riesgo histórico, el Gobierno mantiene una base de las BRIF en Laza (Ourense), mientras que en la cornisa cantábrica se encuentran desplegados efectivos en Tineo (Asturias) y Ruente (Cantabria).
Por su parte, Castilla y León concentra dos de los principales centros operativos del dispositivo estatal, ubicados en Tabuyo del Monte (León) y Puerto del Pico (Ávila), desde donde los equipos pueden intervenir rápidamente tanto en incendios del noroeste peninsular como del centro del país.
El despliegue también incluye bases estratégicas en La Iglesuela del Tiétar (Toledo) y Prado de los Esquiladores (Cuenca), en Castilla-La Mancha; en Daroca (Zaragoza), para dar cobertura a Aragón; y en Pinofranqueado (Cáceres), en Extremadura.
Además, el dispositivo cuenta con una presencia permanente en La Palma (Canarias), considerada una de las áreas con mayor vulnerabilidad ante grandes incendios.
171 bomberos forestales especializados y 56 aeronaves
El núcleo del dispositivo estatal lo constituyen las 11 Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales, integradas por alrededor de 171 bomberos forestales especializados en la extinción de grandes incendios.
Estos profesionales cuentan con formación específica para actuar en situaciones de elevada complejidad y trabajan apoyados por helicópteros de transporte y extinción.
Las BRIF son considerados uno de los recursos estratégicos más importantes del Estado para dar apoyo a las comunidades autónomas cuando la magnitud de un incendio supera la capacidad de respuesta ordinaria.
A este despliegue terrestre se suman 56 medios aéreos, entre los que se encuentran 15 aviones anfibios, helicópteros bombarderos, aeronaves de coordinación y aviones de carga en tierra.
El dispositivo también incorpora nuevas capacidades operativas, como el sistema apagafuegos para aeronaves A400M de Airbus, cuatro nuevos helicópteros Chinook, dos helicópteros Cougar, drones de alta capacidad, cámaras térmicas y sistemas avanzados de vigilancia y seguimiento.
La segunda primavera más cálida de la historia
La activación del mayor dispositivo estatal contra incendios llega después de que España haya registrado una primavera excepcionalmente cálida.
Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la primavera de 2026 ha sido la segunda más cálida de toda la serie histórica, con una temperatura media de 13,7 grados, es decir, 1,6 grados por encima de los valores normales.
Las previsiones meteorológicas para el verano apuntan, además, a una alta probabilidad de temperaturas superiores a la media en buena parte del país, especialmente en el norte peninsular, la vertiente mediterránea y Baleares.
Este escenario ha llevado al Ejecutivo a reforzar la capacidad de anticipación y respuesta ante una campaña que podría estar marcada por una mayor simultaneidad de incendios y por episodios de comportamiento extremo del fuego.
Un nuevo sistema para anticipar el riesgo
Coincidiendo con el inicio de la campaña de incendios, la AEMET ha puesto en marcha el nuevo Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF), una herramienta diseñada para mejorar la capacidad de predicción y planificación de los operativos.
El nuevo índice repasa variables meteorológicas tradicionales, como la temperatura, la humedad, el viento y las precipitaciones, pero añade además información obtenida mediante satélites sobre el estado de la vegetación, la humedad del suelo, los usos del terreno y los distintos tipos de superficie.
La principal novedad es que la resolución espacial pasa de cinco kilómetros a un kilómetro, permitiendo detectar con mucha mayor precisión las situaciones de riesgo elevado y extremo.
Además, establece una nueva clasificación con seis niveles de peligro, lo que facilita la movilización preventiva de recursos.
La mayor modernización de las bases BRIF
El Gobierno está desarrollando también «la mayor inversión realizada hasta la fecha» en las infraestructuras de las BRIF, según las fuentes del MITECO consultadas.
El plan, financiado con más de 61 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación, contempla la renovación integral de las bases distribuidas por todo el territorio nacional.
Las actuaciones incluyen la construcción y mejora de hangares, helipuertos, edificios operativos y espacios de entrenamiento adaptados a los estándares actuales de seguridad y eficiencia.
El objetivo es reforzar la capacidad operativa de unos equipos que, según el Ministerio para la Transición Ecológica, constituyen uno de los principales recursos especializados del Estado para intervenir en grandes incendios forestales.
Más prevención y restauración frente a un riesgo creciente
El Ejecutivo ha reforzado también las actuaciones preventivas, mediante el impulso de la gestión forestal activa, los tratamientos silvícolas, las quemas prescritas, la ganadería extensiva y el uso de nuevas tecnologías aplicadas a la prevención.
A estas medidas se suman los 42 millones de euros movilizados para proyectos de bioeconomía forestal y los 34,5 millones destinados a restaurar las zonas afectadas por los incendios registrados durante 2025.
El objetivo, según explican desde el MITECO, es afrontar un escenario en el que los incendios forestales son cada vez más largos, más simultáneos y más destructivos, convirtiéndose en uno de los principales riesgos asociados al cambio climático en España.












