Profunda conmoción en Oviedo tras conocerse el fallecimiento del músico Oriol López. El joven, de 26 años y que trabajaba como conserje en un colegio, fue hallado sin vida en el baño de su vivienda de la calle González Besada por su propio padre. Un golpe en la cabeza, bien por una caída fortuita o por una indisposición, según la autopsia, arrancó de este mundo a un chico que «allá por donde iba conquistaba a la gente«, como contaron apenados ayer algunos de sus allegados tras participar en su funeral y entierro.
El fatal desenlace sacudió a todo su entorno. Su carácter cercano, su pasión por la música y su capacidad para conectar con quienes le rodeaban hicieron que su pérdida se viviera como un golpe colectivo. La despedida congregó a numerosas personas en una muestra de afecto pocas veces vista. Familiares, amigos, antiguos compañeros y vecinos quisieron acompañar a sus padres, José Antonio López Álvarez y Raquel Rubio Menéndez, en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Muchos conocieron a Oriol en 2022 gracias a su participación en ‘La Voz’. Durante las audiciones a ciegas interpretó con su guitarra ‘Asignatura pendiente‘, de Ricardo Arjona. Aunque ninguno de los coaches pulsó el botón, su actuación dejó una huella especial. Luis Fonsi llegó a reconocer que lo vivido sobre el escenario había sido «muy especial». Más allá de la música, aquella aparición televisiva permitió conocer una historia de superación. Oriol relató cómo sus padres cambiaron de vida para ayudarle a superar una etapa de acoso escolar. Ante las cámaras presentó a su padre como su mejor amigo, reflejando el fuerte vínculo que mantenían.
Tras el funeral, José Antonio recordaba a su hijo como un joven «amable, sonriente y con ganas de vivir». Destacó su energía y capacidad para desenvolverse en diferentes facetas. Ayudaba en su taller de González Besada, así como en la empresa familiar de compraventa de vehículos, había trabajado como tatuador y nunca dejó de lado su vocación artística. La música fue siempre su gran pasión. Desde niño mostró interés por los grandes nombres del rock y el pop, desde Led Zeppelin, Paul McCartney y Mike Oldfield hasta Antonio Vega, Los Secretos, Rosendo o Dani Martín. Además de interpretar canciones, componía sus propios temas, convirtiendo sus experiencias personales en letras y melodías.
Entre quienes mejor le conocieron se encuentra Ramsés García, director de un colegio donde Oriol fue conserje varios años. La relación entre ambos trascendió las aulas y se convirtió en una amistad marcada por largas conversaciones, el humor compartido y la música. «Era natural, auténtico y transparente. Oriol era puro alma, igual que su música», recordaba emocionado. Según explica, mantenían contacto frecuente incluso después de que el joven abandonara el centro. Compartían canciones, anécdotas y momentos que hoy cobran un significado especial.
Uno de los instantes más emotivos de la despedida llegó cuando García interpretó a la trompeta la pieza ‘El Silencio’. El director explicó que años atrás Oriol le había confesado cuánto le emocionaba aquella melodía. Por eso decidió rendirle homenaje de esa forma. «Él no podía vivir sin música y teníamos que darle música en su adiós», señaló visiblemente afectado. La interpretación conmovió a los asistentes y se convirtió en uno de los símbolos de la ceremonia.
Era habitual verlo colaborando en actividades musicales, compartiendo acordes con profesores y alumnos, siempre dispuesto a aportar alegría. Precisamente de esa relación surge una de las historias que más emoción ha despertado tras su muerte. Cuando Ramsés García asumió la dirección del colegio, pidió a Oriol que decorara una carpeta. El joven dibujó una golondrina y escribió el título de una de sus canciones: ‘Y si miramos al cielo’. Al reencontrarse estos días con aquella carpeta y volver a escuchar el tema, el director encontró un mensaje que hoy adquiere un significado especial. ‘Si miras al cielo, estoy aquí’, dice la canción con la que García estalló en llanto al volverla escuchar este miércoles. Para que su recuerdo permanezca vivo, el colegio creará un mural en su honor. «Será un homenaje permanente a un joven que dejó una huella profunda entre quienes tuvieron la suerte de conocerle», apunta el director.
Oviedo ha despedido a Oriol López con dolor, pero también con agradecimiento. Se marcha el músico, el artista y el amigo; permanece, sin embargo, el recuerdo de un joven que hizo de la sensibilidad, la cercanía y la música una forma de vivir. Y mientras sus canciones sigan sonando, su presencia continuará acompañando a quienes hoy levantan la vista hacia el cielo.
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