Kylian Mbappé sigue agrandando una relación con la Copa del Mundo que ya empieza a tener dimensión histórica. El capitán de Francia volvió a marcar por partida doble en la victoria 3-0 ante Iraq y alcanzó un registro que nadie había firmado antes: ya son seis partidos mundialistas en los que ha marcado dos o más goles, más que cualquier otro futbolista en la historia del torneo. Demoledor.
El dato retrata a un jugador que no solo marca mucho, sino que lo hace en noches grandes y con una regularidad impropia para una competición tan corta y exigente. Mbappé ya venía de firmar exhibiciones memorables en Rusia 2018 y Qatar 2022, incluida su actuación en la final ante Argentina, y en este Mundial 2026 ha vuelto a arrancar con la misma voracidad. Contra Iraq, sus dos goles elevaron su cuenta total mundialista hasta los 16 tantos, empatando con Miroslav Klose en la tabla histórica y quedándose a tiro de los registros más altos del torneo.
La victoria ante Iraq también tuvo un punto simbólico: Mbappé celebró su partido número 100 con la selección francesa y volvió a responder como líder. Francia, que ya había ganado a Senegal en su estreno, selló su clasificación a la siguiente ronda con autoridad, pese a un partido marcado por una larga interrupción por tormenta eléctrica. El delantero abrió el camino, volvió a golpear tras la reanudación y dejó claro que su Mundial no va de acompañar a Francia: va de arrastrarla.
Lo que diferencia a Mbappé de otros grandes goleadores es su capacidad para repetir picos de máxima producción. Un doblete en un Mundial puede ser una noche inspirada; hacerlo seis veces ya es una categoría propia. A sus 27 años, el francés no solo persigue récords: los está reescribiendo en directo. Y si mantiene este ritmo, la discusión sobre el máximo goleador histórico de la Copa del Mundo puede dejar de ser una posibilidad para convertirse en cuestión de tiempo.













