Venezuela ha vivido uno de los momentos más complicados de su historia. El país ha sufrido dos fuertes terremotos, de 2,5 y 2,7 grados en la escala de Richter, con apenas 39 segundos de diferencia que han sacudido el país y han provocado importantes daños en las infraestructuras, por lo que según algunos expertos podría haber miles de fallecidos. De momento, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha reportado 32 muertos y más de 700 heridos.
Rodríguez ha declarado el estado de emergencia tras los dos sismos que han tenido lugar en la zona de Yumare. El primero, de 7,2 grados, ha sido el precursor del terremoto de 7,5 que se ha producido apenas unos segundos después. Además, se han producido hasta 20 réplicas.
El epicentro del temblor principal se ha situado a unos 300 kilómetros al este de la capital del país, en San Felipe, municipio de Montalbán, estado Carabobo, en la región central de Venezuela y a una profundidad de 13,2 kilómetros, por lo que es clasificado como un sismo superficial.
Sin embargo, las consecuencias son muy graves y los daños materiales de elevada consideración. Por eso las autoridades venezolanas, que ya trabajan en las labores de rescate, han pedido a los ciudadanos que no permanezcan dentro de las viviendas o los edificios ante el alto riesgo de derrumbe.
Diversos países han ofrecido ayuda a Venezuela tras lo ocurrido, entre ellos EEUU. Según ha escrito el presidente, Donald Trump, en una publicación en la red social Truth Social, quiere mostrar su apoyo al «maravilloso pueblo de Venezuela» tras los dos grandes terremotos que acaban de azotar al país, que «son de una magnitud enorme y han dejado un número devastador de víctimas mortales».
«¡Estados Unidos está preparado, dispuesto y capacitado para ayudar! He dado instrucciones a todos los organismos de nuestro Gobierno para que se preparen para actuar con rapidez. Estaremos ahí para nuestros nuevos y maravillosos amigos», ha apuntado el republicano.
Cabe recordar que el último sismo similar que se produjo en Venezuela fue en 2018, de una magnitud de 7,3 grados. Tuvo lugar en el estado de Sucre, y afectó a al menos diez países de la región, incluyendo Brasil, Guyana y varias islas del Caribe.














