Las acciones de Rheinmetall se han hundido un 18,65% en la Bolsa de Fráncfort presionadas por la decisión del Ministerio de Defensa alemán de no seguir adelante con la construcción de un total de seis fragatas F126 y adquirir en su lugar ocho fragatas más pequeñas Meko-200 del astillero rival TKMS.
«Los considerables retrasos en el proyecto, los previsibles aumentos de costes y los riesgos que habría conllevado un cambio de contratista general», ha explicado el ministerio. «La caza de submarinos desde el mar reviste la máxima importancia dentro de la OTAN y, por lo tanto, también constituye una prioridad nacional. El cumplimiento puntual y completo de las obligaciones contraídas con la OTAN es decisivo en la adquisición de fragatas».
La cancelación supone un duro golpe para Rheinmetall, ya que se trataba de un ambicioso proyecto de la mayor fragata de la armada alemana desde la segunda guerra mundial y suponía un acuerdo de casi de 13.000 millones de euros para la compañía.
«El contrato de las fragatas F126 tenía un valor aproximado de 12.000 millones en un periodo de 10 años (1.200 millones por año) con un margen operativo para Rheinmetall que podría rondar el 10%. Por tanto, el impacto en márgenes sería de 120 millones/año. Como referencia, los 120 millones suponen el 5% del EBIT 2026 total del grupo y a medio plazo (2028/2029) el impacto de la no adjudicación del contrato sería del 2%/3% del EBIT», asegura Carlos Pellicer Vercher, estratega de Bankinter.
«En un inicio, este encargo estaba en manos de Damen Naval, una empresa neerlandesa, pero Rheinmetall se iba a hacer cargo de él», explica el analista Javier Cabrera. «El sentimiento negativo es claro y tiene un motivo: surgen dudas de si las prometidas inversiones de los gobiernos europeos en el sector defensa finalmente se llevarán a cabo«.
Por ello, el sector defensa europeo también ha sufrido en bolsa. Tal ha sido el caso de Indra, que se ha dejado un 4,27%, Leonardo (-4,76%) o Saab (-2,81%).
De hecho, cabe recordar que también acaba de fracasar el proyecto para construir un caza europeo, en el que participaba Indra, después de las discrepancias insalvables entre Francia y Alemania por el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS).
«Este revés, sumado al reciente colapso del proyecto del caza europeo, siembra la desconfianza en el sector de la defensa ante el riesgo real de que las millonarias inversiones prometidas por los gobiernos se queden solo en el papel (un desfase entre propuesta y ejecución que recuerda al atasco de los fondos Next Generation)», concluye Cabrera.











