1.668 prestaciones y el reto de agilizar los plazos

A Noelia Castillo Ramos, una joven barcelonesa de 25 años, el derecho a una muerte digna le costó casi dos años de batalla legal adicional a su padecimiento. Su caso, que terminó en marzo de 2026 en el centro sociosanitario de Sant Pere de Ribes tras recorrer el Tribunal Supremo, el Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por la férrea oposición de su padre, se ha convertido en el símbolo de las «grietas» que aún presenta la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) a cinco años de su aprobación.

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