Segundo año de apagón en los arenales de la ciudad de Alicante en la noche de San Juan. Y es que pese a que no se ha permitido realizar hogueras en los distintos arenales de la capital alicantina, han sido muchas las personas que se han acercado a las playas este martes para disfrutar de una cena junto al mar o simplemente extender la toalla sobre la arena en la recta final de las Hogueras. Muchos han sustituido las tradicionales hogueras por pequeñas luces de ambiente, creando una estampa diferente.
Aunque para la mayoría esta decisión ya no era una sorpresa, todavía hubo quienes acudieron sin saber que estaba prohibido hacer fuego. Fue especialmente visible en la playa del Postiguet, donde se concentró el mayor control policial. Allí pudieron verse trozos de madera abandonados en los contenedores por quienes habían acudido con la intención de mantener viva la tradición. Los agentes también controlaron la entrada de envases de vidrio.
En la playa de San Juan, la vigilancia corría a cargo de parejas de agentes que patrullaban en quads. En total, según el Ayuntamiento, el dispositivo especial para esta noche estuvo compuesto por alrededor de medio centenar de efectivos. La concejala de Fiestas, Cristina Cutanda, justificó la continuidad de esta medida por la necesidad de preservar las playas y garantizar la seguridad en unos días con el cartel de «completo» en la ciudad.
Controles en los acceso a la playa, este martes / HECTOR FUENTES
Mientras tanto, en la Albufereta predominaba un ambiente familiar, con grupos de amigos cenando a la luz de la luna y algunos niños lanzando petardos. La presencia policial, sin embargo, resultó menos visible que en el Postiguet. En la playa de San Juan la imagen era similar, mientras que la Almadraba permaneció cerrada debido a las obras de reurbanización.
Entre los asistentes, las opiniones se repartían entre quienes lamentaban la pérdida de una tradición y quienes, aun echándola de menos, comprendían los motivos de la prohibición.
“Si todo el mundo estuviera coordinado, debería hacerse. La policía es la que debería controlar a las personas que se descontrolan. Es una tradición, pero hay gente que no respeta”, señalaba Zoraida Segovia, que ya sabía que este año tampoco habría hogueras sobre la arena.
Para Alexander Torrealba, la ausencia del fuego resta parte de la esencia de la celebración. “Nos hubiera gustado hacer una hoguera. Al final es parte de la tradición y es importante mantenerla”, lamentaba.
La sorpresa fue mayor para Juani Ronda y Paco Lozano, una familia llegada desde Murcia. Acostumbrados a acudir casi cada año a la celebración alicantina, llegaron al Postiguet con madera para levantar su hoguera y tuvieron que deshacerse de ella antes de acceder a la playa.

Avisos en el perímetro del Postiguet / HECTOR FUENTES
“Venimos casi todos los años y venimos por la hoguera. Todos los años que se ha hecho, se ha hecho más o menos bien. El año pasado no vinimos y por eso no sabíamos que lo habían prohibido. Aquí no ha habido problemas nunca”, explicaba Paco Lozano.
A su lado, Juani Ronda no ocultaba su decepción. “Con los vidrios estoy de acuerdo porque se rompe una botella de cristal y puede ser peligroso, pero con lo de la hoguera me han matado. Veníamos con mucha ilusión. Además, es mi santo. Me llamo Juana”, señalaba. También Cecilia Olivares, llegada desde Cuenca, defendía la continuidad de esta costumbre: “Es una tradición de siempre y no la tendrían que prohibir”.
Sin embargo, no todos rechazaban la medida. Cristina Ledesma reconocía sentir sentimientos encontrados. “Por una parte te da pena porque vienes, haces tu hoguera y quemas cosas para despedir, pero entiendo que es peligroso y la playa se queda sucia”, según señalaba.
Así, Alicante vivió una nueva Noche de San Juan sin hogueras en la arena. Otro más. Una celebración más silenciosa y menos luminosa que las de antaño, pero que volvió a llenar las playas de vecinos y visitantes dispuestos a mantener la tradición, aunque esta vez fuera alrededor de una cena, una conversación entre amigos o la luz tenue de una lámpara sobre la arena.
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