Una vuelta a casa inesperada. Álvaro Cejudo regresa a los orígenes de sus primeros contactos con los banquillos para vestir de nuevo el amarillo de la UD Las Palmas. El cordobés de 42 años va a vivir su segunda etapa en la Isla, la primera ocupando el rol de asistente, como parte del proyecto insular liderado por Rubén de la Barrera, ya que se convertirá en el ayudante principal del entrenador coruñés a lo largo de la próxima campaña, en la que los grancanarios tendrán que reiniciar el camino con el objetivo de lograr el ascenso a Primera División ya sin Luis García, quien dirigirá a partir del mes de julio al Mallorca tras solo un curso en Gran Canaria.
El nombramiento del futbolista que militó en la entidad durante una temporada y media, entre el verano de 2009 y enero de 2011, resulta un movimiento estratégico que va a aportarle un plus al nuevo técnico amarillo. Además de conocer la casa por dentro por su pasado en el verde, el de Puente Genil conoce bien la idiosincrasia del fútbol canario tras su paso por el Arucas, un club en el que estuvo durante dos cursos dirigiendo con éxito a su juvenil antes de dar el salto a la Península para comenzar su trayectoria dentro del panorama profesional.
Una buena carrera como jugador
Después de empezar a jugar en el Puente Genil, Cejudo se enroló en las filas de la cantera del Betis para iniciar su trayectoria hacia la élite del fútbol. Como jugador del cuadro verdiblanco, encadenó varios cursos jugando en el filial con un año entre medias cedido al Coria. Sin embargo, en 2007 hizo las maletas y firmó por el Ceuta, donde cuajó dos buenos años y llamó la atención, por primera vez, de una UD Las Palmas que se lanzó a por sus servicios, dándole la oportunidad de jugar en la Segunda División y explotar todas sus virtudes como extremo. Su paso por la Isla quedó fijado en una campaña y media, ya que su gran rendimiento lo convirtió en una pieza codiciada en el mercado y, en enero de 2011, volvió a cambiar de aires, voló a Primera y fichó por Osasuna previo pago de 320.000 euros para los grancanarios.
Cejudo consiguió asentarse en la máxima categoría sin problemas con los navarros, aunque después de tres cursos y medio en Pamplona, con un descenso mediante, cambió su panorama. Apareció el Betis, con un proyecto de ascenso muy suculento, y dio el paso para vestir la elástica bética. Con el objetivo de volver a Primera logrado, siendo además pieza capital, el atacante continuó en la entidad hasta 2017, momento en el que decidió vivir una experiencia distinta al cerrar su incorporación a un equipo de Australia: el Western Sydney. Después de un año jugando en las antípodas, regresó a España de la mano de un Racing de Santander en el que, ya en 2021, decidió dar por terminada su carrera.
Huracán, Arucas y retorno a Córdoba
Luego de su paso por Cantabria, Cejudo comenzó su periplo en los banquillos en Gran Canaria al tomar las riendas del Juvenil B del Huracán para, posteriormente, pasar a dirigir al Arucas en División de Honor. Con la entidad aruquense, el cordobés consiguió realizar una buena campaña y alcanzó una histórica clasificación para la Copa del Rey de la categoría, aunque su siguiente experiencia le llevó a retornar a Córdoba para asumir una aventura muy especial en Tercera RFEF, asumiendo los mandos del Puente Genil, el club en el que comenzó a jugar.
Allí, junto a su padre, que ejercía las labores de ayudante, lograron un ascenso a Segunda RFEF único para el cuadro andaluz al proclamarse campeón del Grupo X, lo que supuso toda una hazaña. El estreno en la categoría profesional fue complicado y terminó con un descenso a pesar de estar toda la temporada luchando por lograr la permanencia. Esa circunstancia les llevó a separar sus caminos al término de esta temporada, un aspecto que dejó libre al técnico para que ahora regrese a Canarias para unirse a Rubén de la Barrera en la UD Las Palmas.
Hablar el mismo idioma
En ese sentido, su vuelta a la UD es ahora un punto de apoyo claro para Rubén de la Barrera, el nuevo preparador amarillo, quien explicó ayer en sala de prensa durante su presentación que Cejudo es alguien al que conoce «muy bien» y sabe «lo que representa, así como lo que va a aportarme a mí y al club». Eso que puede aportar el pontanés es conocimiento amplio de la casa y de la idiosincrasia del fútbol canario, dos aspectos clave para alguien que llega de nuevas a una entidad. Sin duda, es una pieza que encaja en el puzle y que va a vivir una segunda etapa, con un rol distinto, en la que puede poner su granito de arena para hacer regresar al club a la élite. Todo empieza en un sitio al que considera su casa y donde su rendimiento tanto en el campo como en los banquillos, aunque en este caso alejado de los grandes focos, fue bastante bueno.
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