Un informe acaba de alertar sobre los peligrosos compuestos químicos que incluye el café que se bebe en la Unión Europea, procedente en gran parte de países con normativas mucho más relajadas en esta materia. En concreto, el 59% de los pesticidas empleados en la producción de café están prohibidos en la Unión Europea (UE), según investigaciones de campo realizadas en Brasil, Vietnam, Kenia, Colombia y otros grandes productores y realizadas por las entidades Coffee Watch, Inkota, Deutsche Umwelthilfe y la oficina británica de la Red de Acción contra los Pesticidas.
Los resultados aparecen en el informe ‘Veneno en tu café’, que combina anteriores estudios científicos, datos oficiales de los gobiernos e investigaciones de campo.
Se da la circunstancia de que estos pesticidas son a menudo exportados a estos países desde la propia UE, pese a que aquí se han prohibido.
159 compuestos tóxicos
El estudio documenta 159 ingredientes activos de pesticidas utilizados en la producción cafetera en los países analizados, de los que el 60 % están clasificados como altamente peligrosos y el 59 % están prohibidos en la Unión Europea.
Entre ellos figuran sustancias extremadamente peligrosas según la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como productos cancerígenos o probablemente cancerígenos, tóxicos para la reproducción, disruptores endocrinos y neurotóxicos.
Agricultores africanos aplicando pesticidas en plantas de café / coffewatch
Las organizaciones autoras del estudio sostienen además que una de cada cinco tazas de café podría estar contaminada por residuos de pesticidas, mientras que en el caso de los restos de glifosato, conocidos como AMPA, se detectaron residuos en el 72 % de las muestras analizadas.
Europa exporta pesticidas peligrosos
El informe denunció un «doble rasero» regulatorio, al señalar que pesticidas prohibidos en la UE y otros países ricos siguen exportándose a estados productores de café, donde la regulación es más débil, para después importar legalmente el café cultivado con esos productos.
Entre los ejemplos citados, Brasil utilizó 19,8 millones de litros de pesticidas en el café en 2015, es decir, más litros por hectárea que los usados en el maíz o la soja; Vietnam ha visto aumentar el uso de pesticidas entre tres y cinco veces en 25 años; y en Kenia el café representa el 27% del uso nacional de pesticidas, pese a ocupar en torno al 0,5% de la superficie agrícola.

Países productores de café que reciben desde la UE pesticidas prohibidos en la propia UE / coffewatch
En Brasil hay 164 productos registrados con glifosato autorizados para su uso en el cultivo del café, añadió el informe. Este compuesto hace ya tiempo que es considerado altamente tóxico por las autoridades europeas.
El documento recoge también un estudio con granos verdes de fincas de Brasil, México, Nicaragua y Vietnam en el que se detectaron glifosato, AMPA y varios insecticidas.
Sin protección en los trabajadores
El mismo estudio demuestra además las precarias condiciones de higiene en que desarrollan su trabajo los agricultores en estos países, sin la protección necesaria frente a estas sustancias tóxicas.
«Detrás de casi cada taza de café hay un trabajador agrícola que no tuvo más opción que manipular productos químicos que los países ricos han decidido que son demasiado peligrosos para sus propios campos», señala la autora principal del informe, Silke Bollmohr.
Los trabajadores agrícolas y las comunidades rurales soportan la mayor carga por la mezcla, pulverización, contaminación del agua y deriva de pesticidas, con exposiciones repetidas que pueden causar intoxicaciones agudas, problemas respiratorios, síntomas neurológicos, daños reproductivos y mayor riesgo de cáncer.

No siempre los trabajadores usan medidas de protección / vecteezy
En República Dominicana, el 87% de los caficultores de un estudio no usaba mascarilla ni guantes al pulverizar pesticidas, mientras que, en Colombia, el 81,3% de las muestras de aguas superficiales de regiones cafeteras contenían residuos de pesticidas, según los datos recopilados.
El uso intensivo de pesticidas en el café contamina ríos y aguas subterráneas, degrada la salud del suelo y contribuye a la pérdida de biodiversidad, con impactos sobre abejas, peces, insectos beneficiosos y organismos del suelo, recordó el análisis.
«La industria del café está mordiendo la mano que le da de comer, que en este caso son los polinizadores», advirtió Sheila Willis, de la oficina británica de la Red de Acción contra los Pesticidas.
Las organizaciones responsables del informe sostienen que existen alternativas a base de prácticas agroecológicas, árboles de sombra, control biológico de plagas, asistencia técnica y apoyo financiero a los agricultores.















