Uno empezó a jugar tarde y otro salió tarde. El primero no tocó un balón en 30 minutos y estableció uno de esos récords tan simbólicos como inútiles; el segundo fue suplente y su aparición resultó intrascendente. Eso sucedió ante Cabo Verde.
Mikel Oyarzabal y Lamine Yamal comenzaron juntos el partido y a España le cambió la cara. La transformación de un equipo al que se calificó de aburrido e inofensivo y se convertía en favorito en media hora. Lo que ha pasado ante una Arabia Saudí.
De récord en récord
Luis de la Fuente pudo celebrar con absoluta felicidad la edad de su jubilación. Los 65 años del conciudadano más famoso de Haro le han pillado en Atlanta rodeado de chicos que podrían ser sus hijos (Oyazabal) o sus nietos (Lamine Yamal). Los dos se aliaron para sacarse de encima la frustración del primer día. La suya y la de los demás.
Oyarzabal había hecho historia por erigirse en el único futbolista en permanecer 30 minutos de un partido sin tocar el balón, lo que dijo tanto de la defensa de Cabo Verde como de la desorganización de España por no detectar a su delantero centro. Lamine Yamal estrenaba el Mundial en el que se le ha convertido en una de las estrellas publicitarias con el chándal de suplente.
Las prisas de Lamine Yamal
Titular frente a Arabia Saudí, en tres minutos Lamine Yamal hizo dos regates a su par, chutó a portería y centró a Oyarzabal. A los diez minutos abría el marcador con un gol. A centro de Oyarzabal, que ya se había superado a sí mismo respecto al duelo del lunes. El capitán de la Real Sociedad, elegido el MVP del choque, añadió dos goles en los 24 minutos iniciales. Nunca España había marcado tres goles en 24 minutos en un Mundial.
La intensidad de Lamine Yamal tenía una explicación, más allá de la ilusión por ofrecer su mejor versión con las cámaras enfocándole y sus congéneres, lease Mbappé, Messi, Vinicius y demás, mirándole. Sabía que no disputaría el partido completo y deseaba dejarlo resuelto antes de marcharse. Tenía 45 minutos de plazo, desveló Juanjo González, el ayudante de De la Fuente. Le sobró tiempo ante una Arabia Saudí que se asustó con las constantes embestidas de la joya del Barça.
No salió del vestuario después del descanso. Los dos meses de inactividad por la lesión muscular que sufrió en abril exigían dosificación. Tampoco Oyarzabal, que se había aupado al ranking de los diez mejores goleadores de la selección y es quien da más alegrías a De la Fuente con los 11 goles y las 6 asistencias que ha aportado en los últimos diez partidos de la selección.
Yéremi Pino y Ferran Torres ocuparon su lugares en la delantera. Habían dejado la tarta preparada. Marc Cucurella puso la cuarta vela.
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