El jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha certificado este jueves el deshielo nuclear entre Washington y Teherán. Con ello, la máxima autoridad de control en lo que atañe al sector nuclear en el mundo también ha confirmado que su agencia se incorporará de inmediato a las negociaciones técnicas para poner el trato en marcha. «Ahora empieza el trabajo técnico», ha dicho.
«Es positivo que exista el memorando«, ha declarado el director general del organismo ante la prensa reunida en Ginebra, esa ciudad condenada a ser el escenario donde el mundo discute sus treguas sin acabar nunca de firmarlas del todo. «Nos corresponde sentarnos con nuestros colegas estadounidenses e iraníes y empezar a definir los pasos concretos que habrá que dar», ha continuado.
Grossi ha subrayado asimismo la importancia de que el control haya quedado bajo supervisión del OIEA. «El hecho de que mencionen esto es muy importante, porque en nuestra conversación vamos a definir qué necesitamos ver y a qué necesitamos tener acceso», ha puntualizado el diplomático argentino. El alcance final de la labor del organismo, ha agregado, dependerá de las disposiciones definitivas del acuerdo.
Trabajo contrarreloj
El pacto, de catorce puntos, fue firmado en la noche del miércoles y ha prorrogado sesenta días el alto el fuego anunciado en abril —que incluiría también el frente libanés, aunque sigue sin aclararse la postura de Israel— para dar margen a ambas partes a negociar una tregua definitiva.
Donald Trump y su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, han firmado digitalmente el memorando en inglés y persa, según han confirmado fuentes de ambos gobiernos; por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní también ha asegurado que el acuerdo ya está en vigor desde el miércoles.
Según el texto difundido por fuentes estadounidenses, Teherán se ha comprometido a diluir sus reservas de uranio altamente enriquecido dentro del propio país, bajo supervisión del OIEA, en el marco de las negociaciones posteriores a la firma , mientras que Washington facilitará la creación de un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo de Irán si se cierra el acuerdo definitivo. El propio texto recoge también que Estados Unidos retirará sus tropas de las inmediaciones iraníes una vez se firme ese pacto final, un calendario que sitúa el trabajo técnico del organismo de Grossi como la pieza que deberá sostener todo lo demás.
Una oportunidad
Las incógnitas, aun así, todavía son muchas, así como las incertidumbres. Durante febrero, Teherán y Washington no lograron ningún avance en Ginebra —aunque el mediador omaní había hablado de cierto progreso— y 48 horas más tarde, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán que han desatado una guerra regional.
Grossi, que ha visto este guion repetirse demasiadas veces, ha pedido esta vez no dejarse llevar por la frustración. «Tenemos una oportunidad y debemos aprovecharla», ha concluido.
Suscríbete para seguir leyendo








