las herramientas de Meta para ayudar a las familias con hijos adolescentes

Las Cuentas de Adolescente en Instagram o Facebook incorporan protecciones automáticas, limitan la exposición a contenidos sensibles y facilitan la supervisión parental para ayudar a las familias a comprender mejor el entorno en el que se relacionan sus hijos.

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Hace unas décadas Internet era ese espacio al que “entrábamos” de forma puntual y limitada. Hoy forma parte de nuestra vida cotidiana, acompañándonos a todas horas. Más aún si hablamos de jóvenes. Allí estudian, aprenden, hablan con sus amigos, comparten aficiones y descubren nuevas formas de relacionarse con el mundo. Por eso, acompañarlos en ese entorno se ha convertido en uno de los grandes retos para muchas familias.

Porque junto a las oportunidades que brinda el mundo digital también surgen desafíos y nuevas inquietudes. ¿Con quién interactúan nuestros hijos cuando están conectados? ¿Qué contenidos consumen? ¿Cuánto tiempo pasan en redes sociales? En definitiva, ¿cómo garantizar que los adolescentes puedan aprovechar todo el potencial de Internet de forma segura, útil y acorde a su edad?

Liderar la educación digital de los hijos

La respuesta, al menos para la mayoría de las familias, pasa por implicarse activamente en ese acompañamiento. Así lo refleja el estudio Social Media Parents Survey, elaborado por ThinkYoung, según el cual el 90% de los padres y madres españoles considera que son ellos quienes deben asumir la responsabilidad principal de enseñar, educar y establecer límites sobre la seguridad online y el uso de redes sociales de sus hijos.

Los resultados muestran además que las familias no reclaman únicamente restricciones o prohibiciones. Lo que piden es apoyo, soluciones y herramientas que les ayuden a comprender mejor la realidad digital de sus hijos y a participar de forma activa en ella. Una demanda lógica si tenemos en cuenta que el ecosistema digital evoluciona a gran velocidad y que muchos padres reconocen sentirse desorientados ante la cantidad de plataformas, aplicaciones y contenidos a los que tienen acceso los adolescentes.

Para Laura Cuesta Cano, profesora de Comunicación Digital en la Universidad Camilo José Cela y divulgadora especializada en bienestar digital, estamos frente a un desafío que exige una mirada integral: “El buen uso de la tecnología en adolescentes requiere una combinación de educación en competencias digitales, responsabilidad compartida y acceso equitativo que les permita desarrollarse como ciudadanos y ciudadanas digitales”.

9 de cada 10 padres españoles creen que son ellos quienes deben asumir la responsabilidad principal de enseñar, educar y establecer límites sobre la seguridad online y el uso de redes sociales de sus hijos.

En este contexto, Meta, propietaria de algunas de las plataformas más populares entre los jóvenes, como Instagram o WhatsApp, quiere posicionarse como una aliada de las familias. Para ello, la compañía aboga por una combinación de herramientas tecnológicas, acompañamiento parental y medidas regulatorias. Entre ellas, defiende la creación de una mayoría de edad digital común en Europa y sistemas de verificación de edad a nivel de dispositivo o tienda de aplicaciones que permitan a los padres gestionar de forma más sencilla el acceso de sus hijos a los distintos servicios digitales. Mientras ese marco común avanza, la empresa continúa desarrollando sus propias herramientas de protección para reforzar la seguridad de los adolescentes y facilitar el acompañamiento parental.



Cuentas de adolescente: protección desde el primer momento

Una de las principales iniciativas en este ámbito son las Cuentas de Adolescente, una nueva experiencia lanzada por Meta en 2024 para usuarios de entre 14 y 17 años que incorpora una serie de protecciones automáticas activadas por defecto, además de herramientas de supervisión parental para los padres.

Estas medidas de seguridad responden a algunas de las preocupaciones más habituales de las familias. La primera tiene que ver con los contactos. Las Cuentas de Adolescente son privadas por defecto y únicamente pueden recibir mensajes de personas a las que siguen o con las que ya mantienen algún tipo de conexión. Además, solo las personas a las que siguen pueden etiquetarles o mencionarles.

La segunda preocupación se centra en los contenidos. Para reducir la exposición a material sensible o inapropiado, los adolescentes son situados automáticamente en la configuración más restrictiva disponible para su edad. Recientemente, Meta ha dado un paso más en esta dirección con una actualización inspirada en los estándares de clasificación cinematográfica. De esta forma, los menores de 18 años visualizan contenidos similares a los que podrían encontrarse en una película recomendada para mayores de 13 años. La compañía ha incorporado además una nueva configuración denominada «Contenido limitado», pensada para aquellas familias que desean restringir aún más los contenidos.

Las Cuentas de Adolescente aplican filtros inspirados en la clasificación cinematográfica para que los menores de 18 años tengan una experiencia apropiada para su edad.

Según una evaluación independiente realizada por Alice, organización especializada en seguridad online, gracias a esta nueva configuración de contenidos inspirada en películas para mayores de 13 años, las Cuentas de Adolescente mostraron un 68% menos de contenido adulto en comparación con otras experiencias digitales dirigidas a adolescentes. En el caso de la configuración más restrictiva, «Contenido limitado», esa reducción alcanzó el 96%.

La tercera gran preocupación de las familias es el tiempo de uso. Para ayudar a los adolescentes a gestionar el tiempo que pasan conectados, las Cuentas de Adolescente incorporan recordatorios para desconectar después de 60 minutos de uso y un modo descanso que silencia automáticamente las notificaciones durante la noche.

Hélène Verbrugghe, responsable de Asuntos Públicos de Meta para España y Portugal señala que «las Cuentas para Adolescentes suponen un cambio profundo en la protección de los jóvenes online, pero el bienestar digital de los menores es una responsabilidad compartida que también requiere diálogo, acompañamiento e implicación activa por parte de las familias. Por eso hemos incorporado herramientas de supervisión parental sencillas y fáciles de usar, para que madres y padres puedan acompañar a sus hijos en su experiencia en redes sociales.»

La supervisión parental como punto de encuentro y diálogo

La supervisión parental se activa en apenas unos pasos. Sólo es necesario que el adulto responsable y el adolescente vinculen sus cuentas, y a partir de ahí el adulto podrá establecer límites diarios de uso, programar franjas horarias en las que la aplicación deja de estar disponible o revisar determinadas configuraciones de privacidad. Los padres y madres también pueden conocer con quién ha chateado su hijo durante los últimos siete días, aunque sin acceder al contenido de las conversaciones, una medida diseñada para preservar la privacidad de los adolescentes y favorecer una supervisión basada en la confianza.

Estas herramientas de supervisión parental facilitan que las familias puedan iniciar conversaciones sobre cuestiones que quizá, de otro modo, pasarían desapercibidas.

El objetivo no es controlar cada movimiento de los adolescentes, sino ofrecer a los padres más información para comprender mejor su experiencia digital y ayudarles a desenvolverse en ella de forma segura y responsable.



La necesidad de encontrar un equilibrio entre protección, respeto y autonomía es una de las cuestiones que más preocupa a familias, expertos y educadores. «Las redes sociales forman parte de la realidad cotidiana de los adolescentes, no son un mundo paralelo», señala María Gómez (@merigopsico), psicóloga y experta en acompañamiento digital. Por eso, recomienda acercarse a ellas con una mirada positiva, desde la curiosidad y el interés genuino por lo que hacen los jóvenes en internet. «Cuando los adolescentes se sienten escuchados, es más fácil abordar temas importantes y generar conversaciones significativas», explica.

Por su parte, María Zabala, coordinadora de Educación y Ciudadanía Digital en Fad Juventud, insiste en que «es fundamental trabajar juntos por un ecosistema digital que cuide por defecto y que proteja sin excluir. Que promueva el bienestar sin limitar los derechos que tiene nuestra juventud. Que combine un diseño ético, una regulación eficaz, una educación real, un acompañamiento universal, justicia social, equidad e inclusión. Y que nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes puedan desarrollarse de una manera razonablemente segura y saludable en entornos digitales y en la sociedad en general».

La supervisión parental es una función opcional que permite que padres o madres o tutores acuerden con sus hijos o hijas adolescentes el nivel de supervisión que quieren tener sobre sus aplicaciones de Meta.

La experta subraya además la importancia de adaptar ese acompañamiento a cada etapa del desarrollo. «Esto tiene que ver con la autonomía digital progresiva, tiene que ver con protección y mediación en la infancia y en la preadolescencia, con acompañamiento y límites en la adolescencia. Siempre con el ejemplo adulto, que no debería consistir solo en que no nos vean usar tecnología, sino que nos vean precisamente utilizarla con propósito».

La tecnología puede contribuir a crear entornos más seguros, pero también puede convertirse en una herramienta para acercar a padres e hijos. Esa es la filosofía que hay detrás de las iniciativas de protección impulsadas por Meta: ofrecer a las familias más información, más contexto y más herramientas para comprender mejor cómo se comportan sus hijos en Internet y participar activamente en su educación digital.

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