El jueves pasado, día del Corpus Cristi, mi mujer y yo asistimos por primera vez a la fiesta de los Sagrados Corporales. Sabíamos que solo Toledo y alguna otra ciudad que desconozco, siguen celebrando en jueves el Corpus Cristi. Llegamos a la Colegiata de Santa María media hora antes de comenzar la misa solemne. Me impresionó la multitud de gente que se congregaba fuera y dentro del templo. Pude comprobar cómo las autoridades políticas, civiles y militares con sus mejores galas asistían con respeto, reverencia y unión con el clero. Me alegró comprobar que todos los pueblos de la comarca estaban representados en este acto solemne y en la procesión, que discurrió por las principales calles engalanadas con tapices en los balcones, con alfombras de pétalos de flores en la calzada, y portando cruces y otros objetos religiosos delante del Santo Misterio que discurría bajo palio.
Como tenemos unas cuantas amistades en esta bellísima ciudad, nos encontramos con Menchu, Paquita, José Luis, Mercedes y Miguel Ángel. Fueron ellos quienes nos hicieron de cicerones y nos empaparon del patrimonio religioso y monumental de Daroca. Nos ilustraron sobre el misterio de los Santos Corporales, un hecho que se remonta al año 1239: durante la Reconquista, el capitán darocense Mosén Mateo Martínez celebraba una misa en el Pueyo de Chiva, cerca de Valencia, y tras ser sitiados por tropas musulmanas, el sacerdote escondió las seis Sagradas Formas en los corporales. Al terminar el peligro y abrir el lienzo, vieron que las formas estaban convertidas en sangre, habían dejado su marca impresa en la tela. Como había varios reyes interesados en quedarse la reliquia, decidieron su destino colocando los Corporales sobre una mula ciega que, guiada por la providencia, caminó hasta detenerse en Daroca. Esta reliquia se encuentra en la Colegiata de Santa María, en una capilla con una arquitectura impresionante, un lugar muy visitado y adorado por los fieles.
Esta visita ha significado para mí adentrarme en una de las celebraciones religiosas más antiguas de España, nacida de un acontecimiento medieval que convirtió a la ciudad en un importante centro de peregrinación. Los Sagrados Corporales de Daroca tienen la virtualidad de unir en esta celebración a tantas personas que, siendo diversas en su pensamiento político e ideológico, son capaces de congregarse en torno a esta fiesta; todo un ejemplo de concordia de una comunidad que respeta los símbolos sagrados, refuerza el sentimiento de pertenencia y cohesiona la vida social. Creo que el gran valor de estos rituales reside en la capacidad de integrar en su seno los valores humanos esenciales compartidos: la creencia religiosa, el mito y la tradición, los símbolos, el arte, el patrimonio y la historia común.
Una sugerencia para los lectores: en la fiesta del próximo Corpus Crsiti o cuando lo crean oportuno, merece la pena visitar Daroca monumental y descubrir esta misteriosa fiesta, su muralla medieval, sus iglesias, palacios, conventos y puertas históricas que evocan su pasado de esplendor. Y tan importante como lo anterior es conocer y tratar a los darocenses, personas muy acogedoras, amantes de su ciudad, con una vida cultural activa, intensa, envidiable y, además, viviendo en contacto directo con la naturaleza. Para quienes estén interesados en visitar esta ciudad o cualquiera de los pueblos de su comarca cuentan con viviendas de turismo rural, hoteles y restaurantes, seguro que podrán gozar del patrimonio cultural, de la naturaleza y de las múltiples bonanzas de este territorio. Por citar solo algunos lugares de gran atractivo, sugiero visitar Anento, uno de los pueblos más bonitos de España, donde se puede ver el Aguallueve, un espectacular manantial kárstico y su castillo del siglo XIV; la Laguna de Gallocanta, espacio frecuentado por miles de grullas; Berrueco, un encanto medieval con unas amplísimas vistas sobre la laguna; Murero, que conserva las huellas de millones de años atrás por su fondo marino; o la ruta del Gótico a través de sus templos.
Termino de escribir este texto cuando el Papa León XIV visita España. Aprovecho para anunciar mi próximo artículo, que será sobre la impresión que me están causando sus discursos, tan serenos, contundentes y necesarios en nuestra sociedad actual. Que su venida sea un regalo que encauce nuestra esperanza.
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