La situación de España e Italia tiene paralelismos que conviene analizar en estos momentos en que nuestro país está paralizado políticamente, ya que el parlamento como base de la democracia no tiene ningún papel. Tampoco es capaz de aprobar unos presupuestos en tres años de legislatura, que es la ley más importante en cualquier democracia liberal, ya que es la que marca la línea de gobierno.
Consecuentemente, el Gobierno se convierte en una «pequeña autocracia» y solo el gran incremento de los ingresos vía fiscal y también de fondos de la Unión Europea le permiten desarrollar sus objetivos o necesidades con modificaciones de crédito tan poco usuales como la denunciada por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). La AIReF ya ha advertido y evaluado el desvío por parte del Gobierno español de 2.389 millones de euros de los fondos europeos Next Generation para abonar pensiones de clases pasivas y complementos a mínimos, justificado por la prórroga presupuestaria desde 2023.
Realicemos un análisis comparativo en algunos aspectos de España e Italia en los últimos 50 años:
En Política:
• España. Desde el fin de la dictadura franquista y la llegada de la democracia ha tenido una etapa de estabilidad política, pero en la última década, la aparición de nuevas formaciones ha fragmentado el parlamento, y los partidos nacionalistas, han radicalizado sus posturas hacia el independentismo, produciéndose coaliciones ideológicamente no afines. Con esto, se ha pasado de una estructura democrática sólida a una falta de estabilidad, como sucede en la actualidad.
• Italia. Históricamente, ha tenido gobiernos más inestables y cambios frecuentes de gabinete. Era común que los gobiernos durasen poco tiempo, lo que reflejaba una mayor fragmentación política y dificultades para formar mayorías estables. Ha ido evolucionando en sentido contrario a España.
En Corrupción:
• España. Ha sido un problema visible en ciertos casos, especialmente vinculados a contratos públicos y financiación de partidos. En años recientes, las medidas tomadas para enfrentarla no la han frenado, sino que ha aumentado y se ha llegado a un punto de preocupación pública, ya que hay interferencias del poder ejecutivo en el judicial, lo que deteriora el crédito de las instituciones del Estado.
• Italia. Tiene una imagen de corrupción arraigada, con casos muy sonados a lo largo de su historia reciente (como Tangentópolis en los 90). Se han hecho esfuerzos para reducirla, y la corrupción sigue siendo vista como un problema, pero con menor preocupación que a finales del siglo pasado.
En Economía:
• España. La crisis financiera de 2008 tuvo un fuerte impacto en nuestro país, pero ha mostrado recuperación en sectores como turismo, servicios y tecnología. Sin embargo, sigue enfrentando desafíos como el desempleo juvenil y senior y desigualdades sociales. En general, la economía tiene perspectivas de crecimiento, en base a una mayor población con sueldos de baja productividad, lo que da crecimiento económico, con salarios bajos que crean una clase social que tiene un puesto de trabajo, pero no le llega para cubrir las necesidades básicas, y mucho menos para la vivienda. Depende, en gran medida, del sector servicios y exportaciones.
• Italia. Es la tercera economía de la zona euro, pero con problemas estructurales como bajo crecimiento, alta deuda pública y un sistema bancario débil. Además, existen grandes diferencias económicas entre el norte más industrializado y el sur más pobre. La burocracia y rigidez del mercado afectan a su competitividad. En general, la economía funciona independientemente del mundo político.












