La directora financiera de BBVA, Luisa Gómez Bravo, ha asegurado este miércoles, durante la conferencia de inversores organizada por Goldman Sachs, que la inteligencia artificial será uno de los elementos más determinantes para el futuro del sector financiero y provocará una transformación incluso más profunda, rápida y disruptiva que la digitalización, especialmente en la relación con los clientes. “Creemos que la IA puede convertirse en un poderoso motor de innovación y creación de valor para los clientes y, en última instancia, generar mucho más valor para nuestros accionistas”, ha señalado.
En este escenario, BBVA aspira a situarse entre los referentes de esta nueva etapa, del mismo modo que fue uno de los protagonistas de la transformación digital de la banca. “Creemos que la IA va a ser un factor clave que nos permitirá reforzar nuestra posición competitiva a largo plazo en el mercado”, ha subrayado. Para lograrlo, la entidad ha diseñado una hoja de ruta basada en tres grandes fases.
La primera etapa ha consistido en impulsar la adopción de la inteligencia artificial como una herramienta habitual en toda la organización. En la actualidad, más de 100.000 empleados de BBVA utilizan de forma recurrente soluciones como Google Gemini y ChatGPT Enterprise en sus tareas diarias.
La segunda fase, en marcha desde hace aproximadamente un año, se centra en la ejecución mediante ocho iniciativas transversales que afectan a todas las áreas de negocio y funciones corporativas. Estas actuaciones se articulan en torno a tres ejes: mejorar la experiencia del cliente, dotar a gestores y profesionales de asistentes basados en IA y optimizar procesos clave como la gestión del riesgo, la prevención del fraude o el cumplimiento normativo.
La tercera fase, que la entidad considera diferencial, pasa por sistematizar e industrializar el desarrollo y despliegue de agentes inteligentes dentro del banco. El objetivo es crear plataformas, capacidades y componentes comunes que permitan a los equipos desarrollar soluciones de forma más eficiente, segura y escalable. En este sentido, Gómez Bravo ha recordado que BBVA acaba de poner en marcha una nueva área global denominada AI Transformation para acelerar tanto la estrategia de inteligencia artificial como la transformación integral de la organización.
En relación con el impacto económico de estas tecnologías, la directiva ha reconocido que todavía es pronto para medir con exactitud todo el potencial de la IA. No obstante, ha destacado que ya se están observando mejoras relevantes en términos de productividad, especialmente en ámbitos como el desarrollo de software, las operaciones y los procesos internos.
A su juicio, la oportunidad a medio y largo plazo trasciende el simple ahorro de costes. La inteligencia artificial también abre la puerta a incrementar los ingresos gracias a una mayor personalización, capacidades de asesoramiento más avanzadas y una mejora de la productividad comercial. Todo ello debería contribuir a fortalecer la relación con los clientes, aumentar los niveles de actividad y favorecer un crecimiento más sólido y sostenible.
“Creemos que la IA puede convertirse en un poderoso motor de innovación y creación de valor para los clientes y, en última instancia, generar mucho más valor para nuestros accionistas”, ha afirmado.
Objetivos de rentabilidad, eficiencia y generación de capital
Luisa Gómez Bravo ha explicado que el grupo mantiene una visión positiva sobre la evolución del negocio y confía en cumplir sus principales objetivos estratégicos. Entre ellos figura alcanzar una rentabilidad (ROTE) cercana al 22%, apoyada en una generación de beneficio atribuido de alrededor de 48.000 millones de euros entre 2025 y 2028.
Para conseguirlo, BBVA prevé seguir reforzando progresivamente la rentabilidad en todos sus mercados gracias a varios factores: un crecimiento disciplinado y rentable de la actividad, una mayor resiliencia de los márgenes en un entorno de estabilización de los tipos de interés —especialmente en España y México—, una mayor diversificación de ingresos mediante negocios generadores de comisiones y bajo consumo de capital, y una mejora continua de la eficiencia operativa. El objetivo es alcanzar un ratio de eficiencia del 35% en 2028.
Desde la perspectiva del banco, la excelencia operativa va más allá del control del gasto. Mantener unas mandíbulas positivas constituye una disciplina de gestión esencial para toda la organización y una prioridad estratégica en cada uno de los países donde opera.
Preguntada por la evolución del capital, Gómez Bravo ha señalado que no existe contradicción entre crecimiento, generación de capital y remuneración al accionista. Según ha explicado, la prioridad es financiar primero el crecimiento rentable y destinar posteriormente el exceso de capital a los accionistas.
Dentro del plan estratégico 2025-2028, el grupo prevé generar de forma orgánica unos 49.000 millones de euros de capital, de los cuales al menos 13.000 millones se reinvertirán en el negocio para seguir creciendo por encima del mercado y ganar cuota. Los aproximadamente 36.000 millones restantes estarían disponibles para su distribución a los accionistas. Además, ha reiterado el compromiso de BBVA de distribuir todo el exceso de capital que supere una ratio CET1 del 12%, situada en la parte alta de su rango objetivo.
Buenas perspectivas en España, México y Turquía
La directora financiera ha puesto en valor la sólida rentabilidad de BBVA en España, sustentada en tres pilares fundamentales: una intensa captación y vinculación de clientes, un crecimiento rentable y disciplinado del crédito y un modelo de negocio altamente escalable apoyado en la digitalización y en la cercanía con el cliente.
La entidad se ha marcado como objetivo reducir su ratio de eficiencia hasta niveles ligeramente superiores al 30% en 2028, apoyándose tanto en el crecimiento de los ingresos como en las ganancias de productividad derivadas de la inteligencia artificial, los datos y la tecnología, manteniendo al mismo tiempo una rentabilidad de referencia en el mercado español.
Respecto a México, Gómez Bravo ha reiterado la visión favorable del grupo sobre el país, que continúa ofreciendo un importante potencial de crecimiento debido a su todavía baja bancarización y a su estrecha relación con la economía estadounidense. Además, factores como el aumento de los salarios reales, el dinamismo del consumo y las oportunidades vinculadas a infraestructuras, energía y al Plan México deberían seguir impulsando la demanda de financiación tanto entre particulares como entre empresas.
La directiva ha recordado que BBVA continúa ganando cuota de mercado en crédito y depósitos gracias a su escala, su capacidad de captación y fidelización de clientes, su ventaja tecnológica y una estrategia centrada en segmentos y regiones donde aún identifica oportunidades de crecimiento rentable.
En relación con Turquía, ha destacado que el país sigue representando una oportunidad de valor muy relevante para BBVA conforme avance el proceso de normalización económica. Aunque persisten algunos desequilibrios macroeconómicos, Gómez Bravo ha valorado positivamente el trabajo desarrollado por el equipo económico del Gobierno, especialmente en la lucha contra la inflación.
En este contexto, BBVA mantiene su previsión de alcanzar alrededor de 1.000 millones de euros de beneficio neto en Turquía en 2026, aunque con un sesgo a la baja. Asimismo, continúa confiando en que, una vez completada la normalización macroeconómica, Garanti BBVA estará en una posición privilegiada para generar rentabilidades atractivas y sostenibles para los accionistas.
















