«Ha sido la persona que más ha mentido…».

La periodista Àngels Barceló se ha mostrado sumamente crítica en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER ante las recientes apariciones públicas de José María Aznar y su incorporación a la ofensiva política del Partido Popular. Durante la mesa de debate de El Abierto, la directora del espacio radiofónico no ocultó su profundo malestar ante la actitud del expresidente del Gobierno al pronunciarse sobre la actualidad nacional.

«Llevo muy mal que Aznar dé clases de cualquier cosa», arrancó la comunicadora, reconociendo abiertamente el impacto que le causan este tipo de intervenciones en los atriles. Para Barceló, las lecciones del antiguo líder del Ejecutivo chocan frontalmente con el pasado reciente del país, un periodo que los ciudadanos y los profesionales de los medios conocen de primera mano: «Me sienta francamente mal, porque tenemos memoria, lo hemos vivido, lo hemos contado, lo hemos sufrido», aseveró de forma tajante.

La conductora de la SER justificó su indignación desglosando la herencia política y judicial que arrastra la etapa de Aznar en La Moncloa, señalando hechos objetivos que, según su criterio, invalidan su posición como referente moral. «Él ha tenido a tres ministros en la cárcel, insisto», remarcó la periodista ante sus colaboradores, aludiendo también a otros frentes judiciales abiertos que salpican a exmiembros de su partido.

El reproche de Barceló también se centró en la gestión de la verdad durante su mandato. La periodista fue contundente al señalar al expresidente como «la persona que ha mentido más a los españoles», una afirmación que reforzó inmediatamente al denunciar el uso de los aparatos oficiales para difundir relatos falsos, subrayando que «las mentiras de Estado las ha utilizado José María Aznar».

Esta reivindicación de la memoria frente a lo que considera una lección de cinismo político cobra un peso especial al recordar que el pasado al que alude Barceló sigue arrastrando ramificaciones en el presente. La periodista ha recordado explícitamente que, más allá de los nombres de su equipo que terminaron entre rejas, «está el caso Montoro que está abierto» en los tribunales, lo que a su juicio agrava la incoherencia de que el expresidente pretenda erigirse ahora en una suerte de guía moral.

Finalmente, la reflexión de Barceló se dirigió hacia la condescendencia con la que se reciben estos discursos, apuntando de manera directa a la responsabilidad de las filas populares a la hora de aplaudir o silenciar las intervenciones de su antiguo jefe de filas. La periodista lamentó que se sigan amparando estas comparecencias públicas y sugirió que la propia formación conservadora debería poner límites por puro respeto al pasado: «Yo llevo muy mal estas clases que va dando José María Aznar y que además se lo permitan, pero que se lo permitan desde su partido, que deberían decirle mejor que te estés callado».

Barceló apeló a la madurez de la opinión pública, mostrando su convencimiento de que la ciudadanía es plenamente consciente del bagaje histórico del expresidente. «Entiendo que la gente tendrá memoria igual que nos acordamos nosotros, entiendo que se acordará el resto de la gente», zanjó, reivindicando el recuerdo colectivo como el principal filtro frente a los intentos de impartir doctrina política.



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