Las claves
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes a través de su plataforma Truth Social que, tras mantener una conversación telefónica «muy productiva» con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, había acordado con él que no habría «tropas [israelíes] que vayan a Beirut, y cualquier tropa que esté en camino ya ha sido devuelta».
«Del mismo modo —añade la publicación del inquilino de la Casa Blanca—, a través de representantes de alto nivel, tuve una muy buena conversación con Hezbolá, y acordaron que todo el tiroteo se detendrá; que Israel no los atacará y ellos no atacarán a Israel».
Así, Trump intentaba cumplir la exigencia que había formulado Irán para retomar las negociaciones de paz, esto es, frenar la escalada militar israelí en Líbano. Al mismo tiempo, el mandatario republicano ofrecía a Netanyahu garantías de que la milicia proiraní también detendría sus ataques con drones sobre el norte de Israel.
La agencia iraní Tasnim, asociada a la Guardia Revolucionaria, adelantó a primera hora de la tarde que Teherán había tomado la decisión de suspender las negociaciones con Estados Unidos para poner fin a la guerra en señal de protesta por los ataques israelíes contra su proxy libanés.
«El alto el fuego entre Irán y Estados Unidos es, sin lugar a dudas, un alto el fuego en todos los frentes, incluido el Líbano», recordó a través de la red social X el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbás Araqchi. «Su violación en un frente es una violación del alto el fuego en todos los frentes», remató.
Mensaje en Truth Social de Trump.
El domingo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ampliaron la ofensiva terrestre sobre el sur de Líbano más allá del río Litani, un movimiento sin precedentes desde principios de siglo, y ocuparon el castillo de Beaufort, una fortaleza de 900 años de antigüedad que el Ejército hebreo conquistó por primera vez en la guerra de 1982.
Este mismo lunes, antes de que Irán pusiera en duda la continuidad de las negociaciones, Netanyahu había ordenado a sus tropas que golpearan «objetivos terroristas» en Dahie, el barrio del sur de Beirut donde se encuentra el cuartel general de Hezbolá, tras acusar a la milicia proiraní de violar la tregua acordada hace seis semanas en Washington.
La llamada telefónica de Trump canceló los planes en el último momento, según la radiotelevisión pública israelí Kan, para decepción del supremacista antiárabe Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, que se lo echó en cara a Netanyahu: «Señor primer ministro, dijo que un primer ministro fuerte le dice al presidente de Estados Unidos ‘sí’ cuando se puede y ‘no’ cuando es necesario».
«Este es el momento de decirle a nuestro amigo, el presidente Trump, ‘no’. Ahora es el momento de hacer lo que es obligatorio y necesario para golpear a Hezbolá, liberar las manos de nuestros combatientes y devolver la seguridad al norte», escribió el líder ultraderechista en X.
El primer ministro israelí aseguró que había trasladado a Trump que, «si Hezbolá no deja de atacar nuestras ciudades y a nuestros ciudadanos, Israel atacará objetivos terroristas en Beirut». También reafirmó que su posición «sigue siendo la misma» y que sus tropas «continuarán operando según lo previsto en el sur de Líbano».
Netanyahu sólo acató la orden de no atacar Dahie, y la milicia proiraní también se mostró abierta a cumplir su parte del acuerdo, según la embajada de Estados Unidos en Líbano, que confirmó haber recibido «la aceptación por parte de Hezbolá de la propuesta estadounidense que prevé un cese mutuo de los ataques» con Israel.
«En el marco del acuerdo propuesto, los bombardeos israelíes sobre Dahie cesarían a cambio del compromiso de Hezbolá de abstenerse de lanzar ataques contra Israel, y el marco del alto el fuego se ampliaría para cubrir todo el territorio libanés», remarca el comunicado de la Embajada estadounidense, que evita mencionar la ocupación militar israelí del sur del país.
Sin embargo, el veterano diputado de Hezbolá Hassan Fadlallah, uno de los arquitectos del ecosistema mediático de la organización chií libanesa, declaró a la Reuters que los suyos apoyan «un alto el fuego total en todo el territorio libanés» y que ese alto el fuego «constituiría el preludio de la retirada de las tropas israelíes de todo el territorio libanés».
De acuerdo «inminente» a «me da igual»
Después de anunciar que Israel y Hezbolá detendrían la espiral de violencia, el inquilino de la Casa Blanca escribió en Truth que «las conversaciones continúan, a un ritmo acelerado, con la República Islámica de Irán». Unas horas antes, el propio Trump había asegurado que no tenía constancia de que Irán hubiera pausado el diálogo y que, si así fuera, lo aceptaría.
«Creo que hemos estado hablando demasiado, si quieres saber la verdad», apuntó el mandatario estadounidense en conversación con Garrett Haake, reportero de NBC News. «Creo que guardar silencio sería muy bueno, y eso podría ser durante mucho tiempo».
«No significa que vayamos a ir y empezar a lanzar bombas. Simplemente nos quedaremos en silencio», puntualizó a renglón seguido Trump, decidido a mantener el bloqueo sobre los puertos iraníes en represalia por el cierre del estrecho de Ormuz.
En una conversación posterior con Eamon Javers, periodista de la cadena CNBC, Trump reiteró que, si Irán había decidido paralizar las conversaciones, no le importaba en absoluto. «Me da absolutamente igual», le dijo a Javers mientras presionaba de manera simultánea a Netanyahu y a la cúpula de Hezbolá para cumplir la demanda de Teherán.













