El diario estadounidense The New York Times ha dedicado un análisis a la evolución de las relaciones entre Europa y China, en un texto en el que el prestigioso periódico también ha puesto el foco sobre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al que atribuye una posición especialmente cercana a Pekín en comparación con el resto de mandatarios europeos.
En su artículo, el periódico examina las crecientes tensiones comerciales entre la Unión Europea y China y advierte de que el continente se aproxima cada vez más a un escenario de confrontación económica. Según el medio, la entrada masiva de productos chinos a precios muy competitivos está generando una fuerte preocupación entre los sectores industriales europeos, que ven amenazada su capacidad para competir y tendrán que ponerse a rebufo.
The New York Times recuerda que China es el segundo socio comercial más importante de la Unión Europea, únicamente por detrás de Estados Unidos. Sin embargo, el endurecimiento de las políticas comerciales de Pekín ha incrementado el debate entre gobiernos y empresas europeas sobre la necesidad de reducir la dependencia de las importaciones procedentes del gigante asiático. El director del centro de estudios económicos Bruegel, Jeromin Zettelmeyer, describió al periódico un clima de creciente inquietud en Bruselas. En sus palabras, existe una sensación de alarma ante la posibilidad de que algunos sectores industriales europeos sufran un deterioro significativo en los próximos años.
El peculiar punto en el que se encuentran las relaciones sino-europeas
El reportaje del noticiero neoyorquino también aborda las discusiones que mantienen las instituciones comunitarias sobre qué estrategia adoptar frente a China. Aunque existe consenso sobre la necesidad de responder a determinados desafíos comerciales, el diario destaca que reducir la dependencia europea no resulta una tarea sencilla, máxime cuando existen diferentes posturas entre los veintisiete sobre el grado de implicación que el Viejo Continente debe tener con el gigante asiático.
Tanto responsables políticos como compañías privadas temen posibles represalias por parte de Pekín, mientras que los consumidores continúan mostrando una fuerte demanda de productos fabricados en China. Entre ellos destacan los vehículos eléctricos, cuya creciente presencia en el mercado europeo ha motivado diversas iniciativas de la Unión Europea para intentar limitar su impacto, sin lograr por ahora los resultados esperados.
Dentro de este contexto, el periódico analiza la posición de varios líderes europeos y señala que Pedro Sánchez suele ser considerado como uno de los dirigentes más receptivos hacia China. Como ejemplo, recuerda unas declaraciones realizadas durante una visita reciente a Pekín, donde defendió la necesidad de que China facilite una mayor apertura económica para evitar que Europa se vea empujada al aislamiento.
No obstante, el artículo también destaca que España participó inicialmente junto a Francia, Italia, Lituania y Países Bajos en la elaboración de una propuesta destinada a impulsar una respuesta más firme por parte de la Unión Europea, incluyendo la utilización de nuevas herramientas comerciales frente a determinadas prácticas chinas. Todo ello llega, además, en un momento especialmente delicado para la política internacional, marcado por el aumento de las tensiones comerciales con China, por la incertidumbre existente en las relaciones entre Bruselas y la Administración de Donald Trump y, precisamente, por la guerra abierta entre Washington e Israel con Irán, que está afectando de pleno a los mercados energéticos mundiales.
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