Cuando el economista Klaus Schwab montó el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) su ambición era “crear una plataforma para debatir los asuntos e ideas del momento”. Lo recordaba, en la última edición de este encuentro, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para enfatizar que, pese a los 55 años transcurridos, el simposio sigue teniendo tanto sentido como el primer día. Fue allí donde la mandataria anunció la creación de un sistema pensado para simplificar y agilizar la expansión de las pymes europeas, EU Inc.
«Son demasiadas las compañías que tienen que mirar hacia el extranjero para crecer y expandirse, en buena medida porque tienen que lidiar con un nuevo conjunto de normas cada vez que entran en un nuevo país comunitario”, contextualizó Von der Leyen, antes de introducir las líneas maestras del nuevo sistema: una plataforma digital donde registrarse para constituir empresas europeas por menos de 100 euros y en menos de 48 horas. Y, claro, el tejido inversor y emprendedor español ha aplaudido con gusto la medida, aunque existan reservas generalizadas sobre cómo va a acabar saliendo todo a la práctica.
“En esencia, plantea una capa legal común que se superpone a las normativas de cada país y que podría facilitar aspectos clave para la captación de talento y capital, como las ‘stock options’ [retribuir a un trabajador abriéndole la posibilidad de comprar acciones de la empresa] o ciertos procesos de inversión”, teoriza Enrique Penichet, inversor socio de BIGBAN Investors Spain y Draper B1. “Se ha dicho que puede ser como el ‘Delaware europeo’ y evitar que las empresas europeas se trasladen allí”, apunta.
La presidenta de la Comisión Europea, durante su discurso en el Foro Económico de Davos, Suiza / FABRICE COFFRINI / AFP
Delaware es un pequeño estado de Estados Unidos conocido por los incentivos fiscales que promete a las empresas que se creen allí, su baja carga impositiva y la flexibilidad administrativa, lo que lo ha convertido en un paraíso para la constitución de empresas, no solo americanas, sino de todo el mundo.
Expansión, trabajadores e inversión
A Múltiplo Capital, una plataforma de gestión financiera que se nutre de la inteligencia artificial (IA), un contexto normativo como el que plantea EU Inc le supone “un avance importante” y de “mucha ayuda” en varios frentes. Su cofundador, Cristian Merino, señala en primer lugar hacia la expansión: ellos han estado todo un año gestionando la autorización de la CNMV que les permita operar fuera de España. Luego piensa en las ‘stock options’ para empleados. “Competir por talento especializado en IA, con lo cotizado y disputado que está por el mundo corporativo (que cuenta con recursos muy superiores a los nuestros), no es fácil”, sostiene.
“Con el marco actual, ofrecer ‘stock options’ o un plan de participación [a un empleado] es una pesadilla administrativa porque cada país tiene sus propias reglas”, coincide David Zafra, exidrectivo de Tuenti y cofundador de HeyDiga (una ‘startup’ de agentes de voz que son, en realidad, IA). “Para los que montamos ‘startups’ de IA en Europa, EU Inc es una noticia enorme”, decreta este emprendedor. “Hoy, si quieres vender tu producto en varios países de la UE, necesitas abrir entidades en cada mercado, adaptar contratos, buscar asesores locales y todo eso antes de cerrar tu primer acuerdo de distribución; es tiempo, dinero y energía que no van a mejorar tu producto”, prosigue el mismo.
«Para vender tu producto en otro país de la UE tienes que abrir entidades, adaptar contratos y buscar asesores antes de cerrar tu primer acuerdo de distribución»
A su vez, Anna Cejudo, cofundadora de FounderZ, una academia de negocios digital especializada en IA, lo ve también como un avance clave en cuanto a poder escalar y centrarse en “lo realmente importante”: “construir producto y generar impacto”. “En general, todo lo que ayude a simplificar la creación y el crecimiento de empresas y a reducir fricciones dentro del mercado europeo va en la buena dirección”, premia la misma.
Alberto Algarra, cofundador de Kloutit (una aplicación para blindar a los comercios electrónicos de peticiones fraudulentas de devolución de cargos) se fija también en las ventajas a la hora de crecer. “Hoy, muchas ‘startups’ europeas se terminan estructurando de forma compleja, con ‘holdings’, filiales o estructuras en diferentes países, simplemente para poder operar o captar inversión de forma eficiente”, reflexiona el emprendedor, detectando asimismo ventajas en cuanto a la captación de fondos-
La visión de los inversores
En este sentido, el socio inversor de Samaipata, Iñigo Laucirica, celebra las oportunidades de crecimiento que esto abre para las ‘startups’, pero es, al mismo tiempo, una de las voces que más rápido pone encima de la mesa que será la implementación de esta herramienta la que determine si todas estas promesas se acabaran cumpliendo.
“La experiencia del mercado único europeo demuestra que, incluso bajo marcos regulatorios comunes, pueden persistir diferencias legales, fiscales o administrativas entre países que limitan su efecto práctico”, se explica, poniendo como ejemplo que la transposición de normas (la adaptación de una ley europea a la realidad legal de cada país) sigue sin ser homogénea o a que el reconocimiento mutuo de las instituciones involucradas en este tipo de gestiones sea “bastante irregular”.
“Conviene no engañarse: seguimos teniendo 27 mercados con 27 normativas y 27 sistemas fiscales que analizar»
“Conviene no engañarse: el Regimen 28 no sustituye las leyes nacionales: las ‘startups’ seguirán domiciliadas en un país concreto y sujetas a su fiscalidad, su derecho societario y sus reglas laborales, es decir, seguimos teniendo 27 mercados con 27 normativas y 27 sistemas fiscales que analizar”, coincide Penichet, inversor en Bigban y Draper B1, quien alerta también del peligro de que esta ley y el AI Act [Ley de Inteligencia Artificial de la UE] se terminen “ahogando” una a la otra.
“No es una solución mágica”, reconoce Zafra, cofundador de HeyDiga, que anticipa como mayor riesgo que cada país acabe adaptando la norma a su manera, lo que sería, en realidad, regresar al punto de partida. “Pero si se ejecuta bien –confía el emprendedor–, puede ser lo que necesitamos para dejar de perder ‘startups’ europeas que se van a Delaware simplemente porque allí es más fácil crecer”.
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