Franklin Graham –el líder del grupo religioso Billy Graham Evangelistic Association (BGEA) que este sábado se reúne en el Palacio de Vistalegre de Madrid con 15.000 fieles evangelistas llegados de toda España– es una auténtica celebridad en Estados Unidos, donde muchos se refieren a él como “el pastor de Trump”. No en vano, desde su púlpito pidió con fervor el voto para el líder republicano en 2016, volvió a hacerlo en las últimas elecciones presidenciales y fue el encargado de dirigir el rezo en su toma de posesión en la Casa Blanca.
Muchos de los asistentes al encuentro con Graham aún recuerdan otro evento evangélico similar celebrado en Madrid en 2023, en aquella ocasión oficiado por Edir Macedo, conocido en Brasil como “el pastor de Bolsonaro” por su apoyo público al político de extrema derecha. En su país, Macedo es famoso por las ideas ultras que suele propagar, como su rechazo a que las mujeres estudien en la universidad, su equiparación de la homosexualidad con el crimen organizado o su condena bíblica a cualquier medida política que remotamente pueda sonar a progresista.
Ideario ultraconservador
En América, donde la fe evangélica disfruta de una fuerte penetración social en muchos países, el vínculo entre este credo y el ideario conservador o de extrema derecha se da por descontado y a menudo es utilizado por las formaciones conservadoras para agitar a su electorado. La reciente irrupción en España de grupos neopentecostales, herederos de esta nueva versión evangélica que ha triunfado al otro lado del Atlántico, añade un cariz político relevante a este fenómeno religioso.
«Los grupos neopentecostales llegados de EEUU tienen un fuerte sesgo político que nosotros rechazamos: igual que el Ku-Klux-Klan no representa a la Iglesia católica, no nos sentimos representados por esos pastores»
Las instituciones evangélicas españolas tradicionales son conscientes de ese coqueteo y se ponen en guardia ante el cambio de panorama que se les avecina. “La realidad evangélica española es muy distinta a la de Estados Unidos. Aquí no existe un bloque político homogéneo ni una identificación con proyectos ideológicos concretos”, destaca un portavoz de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas (FEREDE), que advierte: “Los cargos y ministros de culto no deben realizar propaganda electoral”.
Guillem Correa, secretario general del Consell Evangèlic de Catalunya, se muestra menos diplomático y reconoce que los grupos neopentecostales “tienen un fuerte sesgo político” que su institución rechaza con contundencia. “Igual que el Ku-Klux-Klan no representa a la Iglesia católica, los evangelistas catalanes no nos sentimos representados por esos pastores”, afirma.
Partido Popular
Sin embargo, el coqueteo existe. En las últimas elecciones autonómicas, la candidata del Partido Popular a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no dudó en invitar a un mitin a la pastora evangelista Yadira Maestre, líder de la iglesia Cristo Viene, que fundó hace años en una nave industrial del barrio madrileño de Usera. En Murcia, donde hay 146 comunidades evangélicas, el gobierno de la región, también del PP, pactó con el Consejo Evangélico Murciano que enseñara la religión evangélica en los colegios.
“Son conservadores en lo moral, pero solidarios en temas sociales»
Hasta ahora, los posicionamientos políticos de la comunidad evangélica española se han circunscrito a su oposición a leyes de corte progresista como la del aborto, la de la eutanasia o las que defienden al colectivo LGTBI. En el reciente caso de Noelia del Castillo, grupos evangélicos se manifestaron ante el centro sociosanitario del Garraf el día que la joven debía recibir la eutanasia que había solicitado.
“Pero en esas manifestaciones también había católicos ultras contrarios a la eutanasia”, advierte el historiador Mario Escobar, experto en el fenómeno religioso, que destaca el doble perfil que la comunidad evangélica española ha mantenido hasta ahora: “Son conservadores en lo moral, pero solidarios en temas sociales. Apoyan a los más desfavorecidos y ayudan a integrar a los inmigrantes”, señala.
Que ese perfil cambie en el futuro con la llegada de nuevos grupos neopentecostales dependerá del discurso que se imponga en el mundo evangélico español. “Si el modelo que triunfa es el latinoamericano, la vinculación con los postulados conservadores será inevitable”, pronostica el experto.
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