Un pequeño Riazor en cada viaje

Hay futboleros que van a su estadio a ver a su equipo. Y después están locuras como las del deportivismo. Esta temporada volvió a quedar claro que la relación entre el Deportivo y su gente hace tiempo que dejó de entender de categorías, distancias y horarios imposibles. Cada viaje fuera de Riazor se convirtió en una pequeña expedición blanquiazul. Carreteras llenas desde la madrugada, hoteles reservados semanas antes y grupos de amigos pendientes de un sorteo para conseguir una entrada como visitante. El Dépor jugó lejos de casa durante todo el curso, sí, pero nunca estuvo solo.

Fuente