El francés Edgar Morin, uno de los filósofos y sociólogos más destacados de la segunda mitad del siglo XX, creador de la teoría del pensamiento complejo, falleció a los 104 años, informó este sábado su familia al diario ‘Le Monde’.
Gigante del pensamiento y referente de la izquierda francesa, fue autor de una obra conocida en todo el mundo, a contracorriente de la sociología tradicional, que se presenta como una reflexión sobre el ser humano a partir de los datos de la ciencia. «Hasta sus últimos días, Edgar Morin permaneció atento al mundo, a los demás y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento», indicó su esposa, Sabah Abouessalam Morin, en un comunicado transmitido a la AFP.
La originalidad de este judío laico, que se percibía a sí mismo como un «cazador furtivo del saber», fue rechazar la parcelación del conocimiento en favor de una visión cultural y científica pluridisciplinar, con el fin de afrontar “la complejidad de lo real”.
El pensador planetario
Se le llamaba “el pensador planetario” porque, a través del concepto de “pensamiento complejo”, aspiró a “conectar aquello que, en nuestra percepción habitual, no lo está”.
Edgar Morin consideraba que cuanto más se agravan los riesgos de crisis, más aumentan las posibilidades de encontrar soluciones. A la pregunta, que le formularon muy a menudo, de si era optimista o pesimista, respondía en 2005: “Soy un ‘optipesimista’ (…), espero sobre un fondo de desesperanza”.
Nacido como hijo único el 8 de julio de 1921 en París, en una familia judía originaria de Salónica, en Grecia, Edgar Nahoum se unió en 1941 al Partido Comunista y entró en la Resistencia bajo el seudónimo de Morin.
Impactó a la opinión pública al publicar en 1959 “Autocrítica”, obra en la que relataba su expulsión del PCF, del que había sido uno de sus cuadros, y sus propios cegamientos ante el estalinismo.
También fue por entonces uno de los fundadores del comité de intelectuales contra la guerra de Argelia.
Precursor de la “sociología del presente”, se interesó por fenómenos poco estudiados por la sociología: el cine, las nuevas tecnologías, el deporte, la metamorfosis del mundo rural…
En el quinto volumen de su obra magna, “El Método”, escribe: “Cuanto más conocemos al ser humano, menos lo comprendemos. Las disociaciones entre disciplinas lo fragmentan, lo vacían de vida, de carne, de complejidad, y algunas ciencias consideradas humanas vacían incluso la noción de hombre”.












