La movilidad sostenible ha pasado de su fase de planificación a su momento decisivo: el de ejecución. Las administraciones, empresas energéticas, operadores de transporte, plataformas digitales y expertos del sector han coincidido en que el principal desafío ya no es elaborar la hoja de ruta, sino pasar a la acción con decisiones concretas para mejorar la vida de los ciudadanos. La jornada impulsada por Prensa Ibérica, El Periódico y ‘activos’ —con el impulso de Iberdrola, Moeve y Telpark y la colaboración de la Asociación Española de la Carretera, Empresas por la Movilidad Sostenible e Impulso by Pons— ha dado un espacio de diálogo entre el tejido empresarial y las administraciones.
Del plan a la ejecución
Ferran Boiza, director adjunto de El Periódico, ha puesto el foco en la importancia de tomar cartas en el asunto ahora y pasar de la fase de planificación. “Durante años hemos hablado de movilidad sostenible como una aspiración, pero ya estamos en otra fase”, señaló, en la apertura del encuentro. “La pregunta ya no es qué modelo queremos, sino cómo vamos a ser capaces de hacerlo posible”. La reflexión ha marcado el tono de la jornada centrada en cómo pasar de los “planes a las decisiones concretas y de las grandes estrategias a aquellos cambios que los ciudadanos puedan percibir en su día a día”.
La primera mesa, moderada por Félix García, director de Comunicación y Marketing de ANFAC, se ha centrado en la descarbonización urbana, la transición energética y en la necesidad de construir un auténtico ecosistema de movilidad capaz de integrar infraestructuras, regulación, tecnología y energía.
Luis Miguel Torres, director general de Transportes y Movilidad de la Comunidad de Madrid, manifestó que el principal reto pasa ahora por coordinar administraciones y utilizar las infraestructuras existentes “de una manera mucho más eficiente”. En su opinión, ya no se trata únicamente de construir nuevas redes, sino de armonizar normativas y gestionar de forma inteligente un sistema cada vez más complejo.
Desde Iberdrola, Jorge Muñoz Riesco, responsable de Smart Mobility, ha incidido en que la movilidad sostenible debe apoyarse en un equilibrio entre transporte público y privado, acelerando la electrificación sin renunciar a la libertad de elección del ciudadano. “El gran reto es cómo balancear a la vez el transporte público y el transporte privado y conseguir hacerlo funcionar lo más rápido posible hacia la electrificación”, apuntó.
Por su parte, Francisco Rubio Carmona, responsable de Desarrollo de Negocio en Nuevas Energías de Moeve, reiteró que la transición sólo será efectiva si se coloca al usuario en el centro y se avanza hacia un modelo multienergético capaz de adaptarse a las distintas necesidades de ciudadanos y empresas. Rubio explicó que la compañía ha evolucionado desde un modelo centrado en la venta de combustible hacia un papel de consultora energética, acompañando a empresas y particulares en sus procesos de descarbonización. “Los proyectos tienen que ser sostenibles también desde el punto de vista económico. Si no son viables, no escalan”, subrayó.
Ferran Boiza, director adjunto de El Periódico. / EL PERIÓDICO
Electrificación y nuevos ecosistemas de movilidad
La electrificación ha estado en primer plano y protagonizó buena parte del debate. El consenso entre los participantes es que la transición debe abordarse desde el pragmatismo y no desde la imposición. David Henche, responsable de Comunicación y ESG de Ayvens, recordó que el mercado corporativo está acelerando la adopción del vehículo eléctrico porque “las cuentas empiezan a salir”, aunque alertó de que todavía existen barreras relacionadas con la infraestructura de recarga, el mantenimiento de flotas o la interoperabilidad de los sistemas de pago. “No va a cambiar de la noche a la mañana. Hay cosas que todavía no están perfectamente conectadas”, advirtió.
En la misma línea, Juan Martí-Serra, director comercial Off Street Core de Telpark, manifestó que la clave pasa por traducir la ambición institucional y empresarial en soluciones sencillas y fiables para el ciudadano. Según Martí-Serra, el verdadero reto es reducir la distancia entre estrategia y experiencia real de usuario mediante ecosistemas integrados que combinen aparcamiento, recarga y movilidad conectada. “Hay que ir de la definición a la acción”, resumió.
La movilidad conectada y la digitalización, uno de los grandes vectores de transformación del sector, protagonizaron la segunda mesa, moderada por Fernando Vizoso, director del sector de Infraestructuras y Transporte de KPMG en España. Álvaro Benítez, director de Transformación y Alianzas de Impulso by PONS, alertó sobre la fragmentación actual de los servicios de movilidad y reiteró la urgencia de crear modelos interoperables y más integrados. “La movilidad sigue estando muy fragmentada”, recalcó. Como ejemplo, añadió que muchos usuarios necesitan utilizar múltiples aplicaciones para desplazarse en una misma ciudad.
El papel de la inteligencia artificial
En paralelo, Benítez también destacó el papel creciente de la inteligencia artificial (IA) y del uso del dato para optimizar rutas, anticipar incidencias o mejorar la logística urbana. La gran oportunidad pasa ahora por construir marcos comunes de gobernanza del dato que permitan desarrollar soluciones más eficientes y personalizadas.
Más allá de la IA, la interoperabilidad y la integración modal también estuvieron en el foco. Florent Bannwarth, responsable de BlaBlaCar para Iberia, recordó que España sigue siendo un país muy dependiente del vehículo privado debido a factores como la dispersión territorial o el alcance limitado de la capilaridad ferroviaria, aunque destacó el enorme potencial de la movilidad compartida. “Tenemos que trabajar juntos para que la tarta crezca”, explicó, al reclamar una mayor colaboración tecnológica y operativa entre plataformas y operadores.
Desde Cabify, otro operador clave en el mercado español, David Pérez Piñeiro, vicepresidente de Recursos Humanos, Sostenibilidad y Public Affairs, aseguró que el sector se encuentra “solo a la mitad del camino” de la transformación. Pérez Piñeiro avanzó que la compañía trabaja actualmente sobre tres grandes ejes: accesibilidad, electrificación y digitalización. La compañía publicó su plan ESG (Environmental, Social and Governance) de cara a los próximos cuatro años, su hoja de ruta de sostenibilidad.
Además, agregó que la movilidad del futuro pasará por las plataformas capaces de integrar distintos modos de transporte y ofrecer una experiencia cada vez más personalizada y eficiente. “El reto no es solo tener una aplicación, sino que esa aplicación ayude realmente a tomar mejores decisiones de movilidad”.
El riesgo de dejar territorios atrás
La tercera mesa, bajo el lema Infraestructuras, intermodalidad y territorio, debatió cómo afrontar uno de los grandes retos de la transición: evitar que la transformación deje atrás a determinados territorios o colectivos. Y sobre todo, conectar sin excluir. Elena de la Peña González, subdirectora general técnica de la Asociación Española de la Carretera (AEC), recordó que las infraestructuras van más allá del asfalto y las carreteras.
May López, directora de Desarrollo de la Plataforma por la Movilidad Sostenible, manifestó que la movilidad no puede construirse únicamente pensando en las grandes ciudades y metrópolis. Alertó sobre el riesgo de exclusión tecnológica y territorial. “No podemos excluir a nadie”, afirmó, reclamando modelos accesibles también para personas mayores, zonas rurales o colectivos con dificultades digitales.
Rafael Aguilera, director general de UNO, aportó una visión del ámbito logístico. Recordó que muchas pequeñas empresas y municipios todavía enfrentan enormes dificultades para adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias y energéticas. Además, señaló algunos desequilibrios en la movilidad. “Estamos en un momento muy apasionante, pero no creo que lleguemos a 2030 con el objetivo de cero emisiones”, opinó.
En esa misma línea, Federico Soria, presidente de ACEX, reivindicó la necesidad de mayor inversión en mantenimiento e infraestructuras para garantizar una movilidad realmente conectada con todo el territorio nacional. “Se ha dejado de invertir y vamos a tardar en arreglarlo. Es hora de construir”, manifestó.
Más coordinación
Por último, la clausura institucional corrió a cargo de Sara Hernández, secretaria general de Movilidad Sostenible del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Hernández recordó que la movilidad ya no puede entenderse únicamente como una política de transporte. “Hablar de movilidad es hablar de política económica, territorial, climática y sobre todo social”, afirmó. Insistió en la necesidad de reducir la fragmentación administrativa y avanzar hacia sistemas más coordinados y centrados en las necesidades reales de los ciudadanos.
Además, subrayó el papel que jugarán la IA, la digitalización y la futura Ley de Movilidad Sostenible para impulsar una transformación que debe servir para construir territorios más conectados, accesibles y cohesionados. “Estamos dejando atrás una forma de entender la movilidad como un problema puramente técnico para reconocerla como una cuestión estructural de modelo de sociedad”, sintetizó.
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