El ambulatorio de Gran Alacant, en Santa Pola, perteneciente al Departamento de Salud del Baix Vinalopó-Hospital General de Elche, ha pasado casi un día entero sin electricidad, desde el lunes a las 13 horas hasta las 11.10 de este martes, una incidencia que dejaba prácticamente bloqueada la actividad ordinaria del consultorio y obligaba a los profesionales a trabajar con medios manuales, incluida la vuelta al talonario de recetas en papel. Según fuentes internas consultadas por INFORMACIÓN, el problema habría tenido su origen en unas obras de Iberdrola, durante las que se habría producido una avería que afecta al suministro eléctrico del centro. Esta circunstancia fue corroborada por fuentes oficiales de la empresa distribuidora de energía, que aseguraron a este diario que «durante unos trabajos de mejora de la red de media tensión se produjo un problema en un cable que era el que suministra al centro de salud. Casi a las 9.30 horas de esta mañana de martes nos dieron aviso y los técnicos han solventado el problema de forma urgente, finalizando a las 11.10 horas».
La falta de luz durante casi un día tenía consecuencias directas en la atención sanitaria. Los profesionales no pudieron acceder a las historias clínicas de los pacientes, no disponían del listado informatizado de citas, no funcionaban los ordenadores ni los teléfonos del centro y tampoco se podían realizar pruebas básicas como electrocardiogramas. La situación obligó incluso a advertir al 112 de que, ante cualquier urgencia, los pacientes debían ser derivados a Santa Pola, ya que el consultorio de Gran Alacant no podía responder con normalidad ni mínimas garantías.
Sin ordenadores ni teléfonos
La incidencia comenzó el lunes a primera hora de la tarde y continuaba este martes hasta las 11.10, según las fuentes consultadas, hora a la que el centro recuperaba la normalidad. Aunque en una parte del edificio sí había algo de luz, los equipos informáticos estuvieron sin funcionar, lo que impedía consultar historiales, revisar tratamientos, emitir recetas electrónicas o comprobar la agenda de pacientes.
“No tenemos ni para hacer electros, ni para meternos en historias de pacientes, ni nada de nada”, explicaban fuentes del centro, que describían la situación como de absoluta precariedad asistencial. El bloqueo de los teléfonos, que también funcionan con electricidad, añadía otro problema, porque los pacientes no podían contactar con el consultorio y el propio personal sanitario tampoco podía realizar llamadas desde las líneas habituales.
Teléfono de una de las consultas, apagado, esta mañana de martes / INFORMACIÓN
El consultorio atiende habitualmente a una población importante de Gran Alacant, una zona residencial de Santa Pola con gran volumen de vecinos y usuarios. En el centro trabajan cinco médicos de familia y dos pediatras, aunque por las mañanas pasan consulta tres médicos, un pediatra, dos profesionales de enfermería y una enfermera de pediatría, según la información recabada. Por la tarde están los otros dos facultativos, que el lunes también se vieron perjudicados por la situación.
Recetas a mano
La falta de acceso al sistema informático obligaba a recuperar procedimientos que parecían ya propios de otra época. Para poder prescribir tratamientos, los médicos tuvieron que recurrir a recetas manuales. “Nos han traído talonarios”, señalaban fuentes internas, que explicaban que una administrativa se desplazó a Santa Pola para poder imprimir el listado de pacientes y traer material con el que seguir atendiendo en la medida de lo posible.
La escena resumía el alcance del problema: ordenadores apagados, teléfonos sin conexión y profesionales escribiendo recetas a mano para intentar dar respuesta a las personas citadas. “Hemos vuelto al recetario antiguo”, indicaban las fuentes consultadas, que advertían de que la atención queda muy limitada cuando no se puede consultar el historial del paciente ni comprobar su medicación habitual en el sistema.
El uso de talonarios permitía resolver solo parte de la asistencia, pero no sustituía al funcionamiento normal de un centro de salud. Sin acceso a la historia clínica, los profesionales trabajan con menos información, especialmente en pacientes pluripatológicos, crónicos o con tratamientos complejos. Tampoco pueden revisar pruebas previas, alergias registradas, informes recientes o citas pendientes con la misma agilidad que en una consulta ordinaria.

Ordenador apagado, este martes, en uno de los consultorios del centro de salud de Gran Alacant / INFORMACIÓN
La situación afecta además a enfermería y pediatría. La imposibilidad de utilizar ordenadores y teléfonos dificulta cualquier seguimiento, citación, gestión de resultados o coordinación interna. Las fuentes consultadas insistían en que el problema no era menor: un centro sanitario sin electricidad operativa en sus sistemas básicos queda reducido a una atención mínima y de contingencia.
Pendientes de un generador
Según la información del Ayuntamiento de Santa Pola trasladada al personal del centro sanitario, el origen de la avería estaría relacionado con trabajos de Iberdrola. Un electricista vinculado al Ayuntamiento habría acudido al centro y habría descartado que el problema dependiera de la instalación municipal, apuntando a la compañía suministradora. Las fuentes consultadas explican que se les comunicó este martes por la mañana la posible instalación de un generador, aunque pacientes consultados lamentaban que esa solución no estuviera prevista desde el primer momento.

Consultorio de Gran Alacant en una imagen de archivo / INFORMACIÓN
El problema evidencia la dependencia absoluta del sistema sanitario de la conectividad eléctrica y digital. Una consulta de Atención Primaria ya no funciona solo con una mesa, un fonendo y un bolígrafo. Necesita acceso a la historia clínica, receta electrónica, teléfonos, programas de citación, sistemas de registro, impresoras, pruebas diagnósticas y conexión con otros recursos sanitarios. Cuando todo eso cae, el centro queda prácticamente a oscuras en sentido literal y asistencial.
A lo largo de la tarde de lunes y de la mañana de martes, los profesionales trataron de mantener la atención posible, revisando manualmente los listados disponibles, resolviendo consultas que no requerían acceso informático y recurriendo a recetas en papel. Sin embargo, la capacidad de respuesta quedó muy reducida.
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