Quién lo iba a decir hace apenas siete meses. Cuando el Eldense, que recién había anunciado un cambio de propiedad, se veía obligado a destituir a su entrenador, un Javi Cabello que ganó solo dos partidos en las primeras ocho jornadas. Cuando el equipo deambulaba por la zona media, llegando a pasar alguna semana incluso a más de diez puntos de la cabeza de la clasificación. El éxito cosechado el pasado sábado por el Deportivo pasará a la historia por muchos motivos. Pero quedará por siempre en la retina del deportivismo por lo especial e inesperado que fue.
El 13 de junio de 2025, con Pascual Pérez amagando por enésima vez con vender el club para después dar marcha atrás, el Deportivo anunció el regreso de Víctor Lafuente. El alicantino volvía a Elda tras formar parte de la dirección deportiva encabezada por Manu Guill en el anterior ascenso. Y con apenas dos futbolistas en nómina y una importante inestabilidad institucional que no se resolvió hasta octubre, se puso manos a la obra para confeccionar la plantilla que estaba bajo mínimos. Lo hizo en tiempo récord.
La plantilla del Eldense celebra el triunfo en las escaleras del Ayuntamiento, durante la fiesta del ascenso. / Áxel Álvarez
El mérito del director deportivo azulgrana no reside solo en convencer a futbolistas como Fidel, Dioni o Manu Molina, veteranos que saben lo que es vivir ascensos y que cuentan con un amplio recorrido en el fútbol profesional. El principal valor que deja Lafuente junto a Alonso Cortés, su secretario técnico, es la capacidad para detectar talento joven, firmarlo e incrementar el patrimonio del club.
Es el caso, sin ir más lejos, de los dos centrales titulares de la plantilla. Del catalán Álex Serra y del holandés Floris Smand. Dos jugadores que han explotado como azulgranas tras ser firmados bajo unas condiciones favorables para el club, y que tienen contrato la próxima campaña. Que además de dar un ascenso, se han revalorizado en el mercado y ya tienen pretendientes. Junto a Smand y Serra se suman a la lista otros nombres como David Ruiz, Jaime Vallejo, Guille Macho o Borja Calvo, que también han crecido como futbolistas desde su llegada.
Eso sí, los inicios no fueron sencillos. No solo por el rol ejercido por Javi Cabello, quien es cierto que asentó unas bases sólidas en la estructura de juego, pero se equivocó varias veces tanto en el mensaje como en las formas (llegó a decir que este equipo no podía sacar seis de cada nueve puntos, un promedio que su sucesor ha superado con creces). Pero fue precisamente con el adiós de Javi y el ascenso de Claudio Barragán cuando ese cóctel que casi siempre suele terminar bien entre afición, plantilla y técnico empezó a ser agitado.
El acierto de Claudio
Fue con la llegada de Claudio, en una decisión adoptada por la propiedad, encabezada por la presidenta Carolina Holguín; cuando el proyecto comenzó a dar pasos firmes hacia el objetivo, que era terminar entre los cinco primeros. Pero el trabajo del entrenador de Manises, su cuerpo técnico, y la irrupción de varios futbolistas ya en plantilla —tras un mercado invernal de inversión mínima— permitieron soñar con ser campeones. Los números son tremendos. Sobre todo durante el último tercio de competición, cuando el Deportivo ha exhibido una superioridad aplastante: ha ganado nueve de los últimos once partidos, en los que ha anotado 27 goles y ha encajado apenas diez.

Claudio Barragán, sonriente durante una rueda de prensa. / CDE
«Todavía no soy del todo consciente de lo que hemos conseguido«, afirmaba el entrenador tras ascender, empapado de agua tras la aparición en sala de prensa de sus futbolistas. Un técnico que ha promediado 2,03 puntos por partido desde su llegada, unos números prácticamente inéditos en la categoría. Y que seguirá la próxima temporada tras marcar el gran punto de inflexión en el cuarto ascenso del Deportivo a Segunda División.
Seguir creciendo
La frase «única bala para subir» se ha repetido en varias ocasiones a lo largo de la temporada. Y puede que no sea del todo cierto, ya que la parte troncal de la plantilla tenía dos años firmados… pero es una evidencia que, en caso de no haber ascendido, el proyecto del próximo curso sería menos potente. La propiedad no hubiera contado con los 1,5 millones de euros que recibió el pasado verano por la ayuda del descenso que brinda LaLiga, un montante económico que fue vital para convencer a futbolistas como Fidel, Dioni o Manu Molina en su llegada a Elda.
Ahora, el ascenso sí que permitirá a la propiedad contar con el paraguas de LaLiga de Fútbol Profesional, con el importantísimo respaldo que la patronal de los clubes garantiza a través del reparto de los derechos televisivos. Será un factor clave en la confección del próximo proyecto, uno que contará con al menos el 50% de la plantilla que ha sido campeona esta temporada. Y que posibilitará ver otra vez el escudo del Deportivo compitiendo en escenarios míticos del fútbol español, como el Carlos Tartiere (Oviedo), el José Zorilla (Valladolid) o El Molinón (Gijón), entre otros.
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