Cuando cerramos, la gente no se quería marchar

La Feria del Queso y el Vino de Avilés en sus cuarenta y cuatro años que tiene de historia revive como si nada cada año. Los queseros se reúnen este fin de semana en la pista de La Exposición. Dicen que no están acostumbrados al solazo que está cayendo estos días porque en otras ediciones lo que había era fresco, cazadora y paraguas. “Pedimos un poco de buen tiempo y salió esto”, bromea Santiago Medina mirando al cielo despejado. Medina, de normal, vende sus vinos en el Merlot, en Cabruñana. “Cuando cerramos, la gente no se quería marchar”, confiesa el hostelero. Por el calor, porque corría el fresco que había quedado muerto a lo largo de la primera jornada de la Feria del Queso y del Vino de Avilés: cuarenta y cuatro ediciones y casi cuarenta grados de temperatura.

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