La historia del socialismo moscón suma un nuevo capítulo. La Agrupación Socialista de Grado y Yernes y Tameza inauguró este viernes su nueva sede en la calle Cimadevilla de la villa moscona, un espacio a pie de calle con el que el PSOE local busca reforzar su presencia política y recuperar una de las esencias históricas de las casas del pueblo: la cercanía con los vecinos.
El acto reunió a militantes veteranos, jóvenes incorporados recientemente a la organización, cargos públicos y responsables orgánicos del partido, encabezados por el presidente del Principado y secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), Adrián Barbón, que arropó a la agrupación local en un momento que definió como «emocionante» para la organización socialista.
La apertura de la nueva sede supone también el cierre simbólico de una etapa iniciada en 1997, cuando la agrupación inauguró su primera sede en propiedad en la calle Eulogio Díaz Miranda, un local que desde 2022 llevaba oficialmente el nombre de Casa del Pueblo Alfredo Martínez Cañedo, en homenaje al histórico dirigente socialista y exalcalde moscón.
Pero la historia del PSOE de Grado hunde sus raíces mucho más atrás. La agrupación fue constituida en 1932 y desde entonces ha ocupado distintos espacios repartidos por la villa. Las primeras sedes estuvieron situadas en el entorno del Ayuntamiento y del casco histórico, en un contexto de intensa movilización política y sindical. Más adelante, el partido contó con locales en la calle Manuel Pedregal y otros vinculados a la calle Pablo Iglesias, puntos de encuentro de una militancia que logró mantener viva la organización durante décadas convulsas. La Guerra Civil y la posterior dictadura franquista interrumpieron aquella actividad política abierta, aunque no borraron la memoria socialista. Durante los últimos años del franquismo, el bar La Bolera se convirtió en un discreto lugar de encuentro para militantes y simpatizantes que resistieron décadas de silencio y clandestinidad.
La reorganización llegaría con la Transición. En 1976, el socialismo moscón recuperó una sede en la avenida Flórez Estrada, desde donde se preparó la participación en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura, en una etapa marcada por la ilusión política y la reconstrucción orgánica. Años después, en la década de los ochenta, la agrupación se trasladó al barrio de La Ferrería, consolidando su implantación política en el concejo en paralelo a la publicación de «El Moscón», una referencia informativa vinculada al socialismo local.
El gran salto político llegaría en 1995, con la conquista de la Alcaldía de Grado bajo el liderazgo de Alfredo Martínez Cañedo. Dos años más tarde, el PSOE local dio otro paso simbólico con la inauguración de una sede en propiedad en la calle Eulogio Díaz Miranda, la carretera General, un local inaugurado por el entonces dirigente socialista Vicente Álvarez Areces y que durante casi tres décadas sirvió como escenario de campañas electorales, reuniones orgánicas, actos políticos y las primeras primarias internas celebradas en los años noventa. Ahora, casi treinta años después, la agrupación vuelve a mudarse y la nueva sede de Cimadevilla nace con un propósito distinto: convertirse en un espacio más visible, accesible y abierto al contacto diario con la ciudadanía.
«Una casa abierta»
La inauguración sirvió también para escenificar una renovación generacional dentro del socialismo moscón. Alba Prada, en representación de las Juventudes Socialistas de Grado, reivindicó el papel del nuevo local como un espacio de encuentro para la ciudadanía y para los jóvenes del concejo. «Queremos que sea una casa abierta. Creemos en una política cercana y útil, una herramienta fundamental para mejorar la vida de las personas», defendió durante su intervención. La recuperación de las Juventudes Socialistas constituye uno de los elementos que la agrupación considera clave para esta nueva etapa. El secretario general local, José Ramón Menéndez, avanzó entre aplausos la incorporación de dos nuevos militantes muy jóvenes, algunos de apenas 14 años, como síntoma de revitalización interna.
Asistentes al acto, ayer en Grado / Luján Palacios
«Uno de los retos era recuperar las Juventudes Socialistas y llegar a este momento con una agrupación en un local mejor, más accesible y con más posibilidades», señaló Menéndez, que avanzó además la intención de organizar actividades, cursos y charlas abiertas, con una primera cita prevista para septiembre junto al eurodiputado Jonás Fernández.
El dirigente local no ocultó tampoco la ambición política de la agrupación en los próximos años. Tras mantener la Alcaldía de Yernes y Tameza, el objetivo declarado pasa ahora por recuperar el gobierno municipal en Grado en las elecciones de 2027. «A partir del lunes toca trabajar para volver a gobernar elconcejo», resumió.
También tomó la palabra Juan Álvarez, militante histórico y presidente de la agrupación, memoria viva de la etapa de clandestinidad y reorganización democrática. Álvarez comparó las condiciones del nuevo espacio con las de la sede anterior, y apeló a mantener la resistencia política y organizativa.
«A pie de calle»
Adrián Barbón cerró el acto reivindicando que «nada hay más importante para este partido que el nacimiento de una nueva casa del pueblo a pie de calle» frente a lo que denominó «bunkerización» de otras organizaciones. «Mientras otros partidos se aíslan de la gente, nosotros queremos estar a pie de calle, expuestos también a la crítica, escuchando a los vecinos y vecinas», afirmó.
El secretario general de la FSA también quiso lanzar un mensaje de ánimo a la militancia local tras no alcanzar los objetivos electorales en Gradp en los últimos comicios. «Las elecciones se empiezan a preparar desde el día siguiente. Es el momento de construir equipos, proyectos e ideas«, señaló. El secretario general de la FSA puso especial énfasis en el relevo generacional porque «es lo más grande que puede poner una organización encima de la mesa».
La nueva sede de Cimadevilla recoge ahora el testigo de casi un siglo de historia socialista en Grado. Desde aquellas primeras sedes del casco histórico hasta la Casa del Pueblo Alfredo Martínez Cañedo, pasando por reuniones discretas durante el franquismo o las primeras campañas de la democracia, el socialismo moscón inicia una nueva etapa con la voluntad de mantener viva su memoria mientras mira al futuro.














