El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha enviado una comisión rogatoria a Washington para rastrear fondos en Estados Unidos, dentro de la investigación sobre la presunta trama de influencias del caso Plus Ultra, después de que las pesquisas situaran más de medio millón de euros en Miami en manos del empresario Julio (Julito) Martínez Martínez, amigo íntimo de José Luis Rodríguez Zapatero. El otro «lugarteniente», o «el hombre de Zapatero en Venezuela», el lanzaroteño Manuel Aarón Fajardo García (37 años) -hijo del senador socialista por la isla Manuel Fajardo- aparece ligado en registros regulatorios y mercantiles estadounidenses a una arquitectura financiera con base operativa en Miami y al menos cinco vehículos financieros o societarios radicados en Delaware e Islas Caimán, paraísos fiscales.
En concreto, se lo vincula a tres estructuras de Delaware -Ocean Capital Advisors LLC, Ocean Quant Management LLC y Charybdis Global Fund LP- y dos de Islas Caimán (territorio británico de ultramar) -Ocean Capital Management Ltd. y Ocean Centinel SPC-. Ambas jurisdicciones son habitualmente utilizadas en estructuras offshore o de baja transparencia. Hay que decir que varias de estas entidades figuran como inactivas, no registradas o retiradas de registros.
El juez José Luis Calama sitúa a José Luis Rodríguez Zapatero como el presunto líder de una «estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» orientada, supuestamente, a «la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros», principalmente relacionados con la aerolínea Plus Ultra, beneficiaria en 2021 de un rescate público de 53 millones de euros. El expresidente está citado a declarar el próximo 2 de junio.
El instructor de la causa ha enviado una comisión rogatoria a Estados Unidos para solicitar auxilio judicial a las autoridades y ampliar las pesquisas sobre cuentas e inversiones en el extranjero de varios investigados. La decisión se adopta dentro de una pieza separada que permanece bajo secreto.
El «lacayo de ZP»
Las pesquisas policiales sitúan en el centro de esta línea de investigación al amigo de Zapatero, Julio Martínez, administrador único de la consultora Análisis Relevante, y al que en el propio auto los investigados tildan como el «lacayo» del expresidente en esta trama. De acuerdo con la información publicada por El País, Martínez tendría depositados más de medio millón de euros en fondos o cuentas bancarias en Miami, dentro de una entidad de banca privada de inversión. La documentación intervenida por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) durante un registro habría revelado correspondencia con responsables de dicha cuenta en el extranjero. Fuentes de la investigación sostienen además que esos fondos fueron trasladados años atrás desde Luxemburgo a Florida y que registraron movimientos cercanos a 200.000 euros en 2025, aunque por el momento no se vinculan directamente con el rescate público a la aerolínea Plus Ultra.
La dimensión estadounidense de la causa no termina ahí. En una resolución anterior, el juez Calama reveló además la colaboración del Department of Homeland Security de Estados Unidos, que habría facilitado información extraída del teléfono móvil del empresario investigado Rodolfo Reyes Rojas. El instructor también puso el foco sobre sociedades estadounidenses vinculadas a pagos investigados y sobre empresas radicadas en EEUU con conexiones venezolanas que aparecen en la causa.
Es en este contexto de interés judicial sobre los movimientos financieros hacia Estados Unidos cuando emerge el nombre del empresario canario Manuel Aarón Fajardo García, «el hombre de Zapatero en Venezuela» o una de las «piezas clave» del expresidente en el país, según trasciende del entorno de la investigación.
Actividad del lanzaroteño
Residente en Caracas desde hace años, el rastro empresarial de Manuel Aarón Fajardo García en Estados Unidos dibuja una red de sociedades de inversión y vehículos financieros con epicentro en Miami y ramificaciones en Delaware e Islas Caimán, dos jurisdicciones utilizadas habitualmente para estructurar fondos internacionales. Aunque no existen datos públicos sobre su patrimonio personal, sí hay un rastro societario y regulatorio que permite seguir parte de su actividad financiera.
La principal estructura vinculada a Fajardo es Ocean Capital Management Ltd., una firma de asesoramiento financiero con oficina operativa en Brickell Avenue, Miami, el corazón financiero de Florida. Desde esta sociedad se articulaba la gestión de fondos privados y estrategias de inversión internacionales. La documentación regulatoria estadounidense identifica a Fajardo como director ejecutivo (CEO) de la firma y vincula la sociedad con registros en Islas Caimán, uno de los territorios más utilizados para fondos internacionales.
Otra de las piezas centrales fue Ocean Capital Advisors LLC, constituida en Delaware, un Estado norteamericano ampliamente utilizado para estructuras societarias por su flexibilidad legal y bajo nivel de publicidad mercantil. En esta empresa Fajardo figuró como socio relevante y persona de control. Aunque operaba desde Miami, actualmente aparece como inactiva o revocada en registros corporativos.
Fajardo también aparece vinculado a Charybdis Global Fund LP, otro fondo de inversión estructurado en Delaware y conectado administrativamente con Miami. La documentación consultada lo sitúa como uno de los responsables ejecutivos de la estructura. El vehículo estaba orientado a grandes inversores, con entradas mínimas de cientos de miles de dólares.
A esta red se suma Ocean Centinel SPC, un vehículo financiero radicado en Islas Caimán y conectado operativamente con Miami. Fajardo aparece ligado a esta estructura como directivo. La entidad fue posteriormente retirada del registro regulatorio de Caimán.
La actividad de Fajardo no se limitó a sociedades privadas. Una de sus firmas participó en el lanzamiento del Rogers AI Global Macro ETF, un producto financiero cotizado impulsado junto al conocido inversor internacional Jim Rogers. Además, publicaciones especializadas informaron de planes para desarrollar instrumentos financieros ligados a mercados estadounidenses por valor de hasta 1.000 millones de dólares.
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